EL VATICANO ANUNCIÓ QUE EN LAS ÚLTIMAS HORAS SE AGRAVÓ LA SALUD DEL PAPA
El estado de salud general y cardiorespiratorio del papa Juan Pablo II se agravó y su tensión arterial bajó, anunció el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls hace instantes. Esto se produce tras el empeoramiento súbito que sufrió el Sumo Pontífice en su deteriorado estado de salud desde ayer por la tarde.
“Los parámetros biológicos están notablemente comprometidos”, precisó Navarro Valls, quien aseguró que el Sumo Pontífice presenta “un cuadro clínico de insuficiencia respiratoria y renal”. El Santo Padre sufrió principalmente una baja de tensión arterial y respira con dificultad.
Sin embargo, esta mañana, Navarro Valls había indicado que el Sumo Pontífice seguía en estado gravísimo, aunque había amanecido “lúcido y extraordinariamente sereno”.
Según el vocero, Karol Wojtila pidió que le leyeran el Vía Crucis. El portavoz reveló además que el mismo Pontífice dijo que no quería ser hospitalizado a menos que sea estrictamente necesario.
La salud del Papa, delicada desde hace meses y empeorada en las últimas semanas, sufrió un agravamiento ayer por la tarde.
Una infección a las vías urinarias le produjo fiebre muy alta y una caída de la presión sanguínea. Y el cuadro se agravó en la madrugada argentina: sufrió un colapso cardiorrespiratorio y le suministraron la extremaunción.
El agravamiento de la salud del Pontífice se inició ayer a las 13.45, hora argentina. El médico personal del Papa, profesor Renato Buzzonetti, de 81 años, dispuso la inyección de dosis masivas de antibióticos en lo que se llama “una terapia de choque”.
En un principio se había dicho que el enfermo había respondido bien al tratamiento “y estaba bastante estabilizado”. Luego se confirmó que el tratamiento a que fue sometido no había dado los resultados esperados.
Los médicos decían que hacía falta 24 horas para saber si sale de la crisis. Le han administrado la máxima dosis de antibióticos posible, ya que una dosis mayor podría traerle consecuencias cardíacas. Y descartaron una internación inmediata de Juan Pablo II en el policlínico católico, “porque no mejoraría la situación médica del Santo Padre”.
El Papa venía deteriorándose desde que fue internado por primera vez en el hospital Gemelli este año el 1° de febrero debido a una laringitis con espasmos que le cerraron la garganta y amenazaron sofocarlo. Tras nueve días internado Juan Pablo II volvió al Vaticano y el 24 de febrero sufrió una crisis respiratoria más grave que obligó ese mismo día a practicarle una traqueotomía.
Tras regresar al Vaticano el 13 de marzo, su salud continuó deteriorándose y el Pontífice lució enflaquecido y demacrado en los últimos diez días las dos o tres veces que se asomó a la ventana de sus aposentos.
En la última ocasión, el miércoles, tomó un micrófono pero sólo pudo emitir algunos sonidos ininteligibles al no poder juntar el aire necesario para hacer vibrar las cuerdas vocales. Abajo, entre la multitud mucha gente lloraba conmovida.
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