El Vaticano apunta a los “curas negligentes” con la pederastia
El 11 de abril pasado, en una de sus declaraciones más enérgicas sobre el escándalo por abusos sexuales de menores por parte de sacerdotes, Francisco dijo: “Con los chicos no se juega” .
Ayer, en una reafirmación de ese fuerte compromiso, la comisión para la protección de menores creada por el Papa, en diciembre pasado, aseguró que llegó la hora de la responsabilidad por parte de la Iglesia.
“Debemos asegurarnos de que se asuman las responsabilidades en la Iglesia, esto es especialmente importante”, dijo la comisión en un comunicado.
Luego de su primer encuentro en el Vaticano, la comisión pontificia expresó una “profunda solidaridad con todos los que fueron víctimas de abusos sexuales”, dejó en claro que “el bien de un niño o de un adulto vulnerable es prioritario a la hora de tomar cualquier decisión” y condenó las “trágicas consecuencias del abuso sexual”, así como “las devastadoras repercusiones de no escuchar o no informar cuando se sospecha de un abuso”.
El cardenal estadounidense Sean O’Malley, miembro del G-8, el grupo de ocho cardenales consultores del Papa y de la comisión para la protección de los niños, dijo que la comisión recomendará que los clérigos negligentes sean responsabilizados por cada caso sin tener en cuenta su rango en la Iglesia Católica.
El religioso añadió que el ejercicio de responsabilidad debería aplicarse a “todos en la Iglesia sin importar su estatus (…) tanto para quienes perpetran los crímenes sexuales como para quienes son negligentes en la protección de menores”.
El grupo propondrá a Francisco estatutos que expresen con más precisión la naturaleza de la comisión, su estructura, su actividad y sus objetivos. “Está claro, por ejemplo, que la comisión no tratará los casos individuales de abusos, pero podrá presentar sugerencias sobre las normas para garantizar la responsabilidad y las mejores prácticas”, destacó, en una conferencia de prensa.
“En los estatutos presentaremos propuestas específicas que hagan hincapié en la sensibilización de la opinión pública sobre las trágicas consecuencias del abuso sexual y de las devastadoras repercusiones de no escuchar o no informar cuando se sospecha un abuso, así como de la falta de ayuda a las víctimas de abusos sexuales y a sus familias”, subrayó O’Malley, arzobispo de Boston con gran experiencia en esta cuestión que manchó como ninguna otra la credibilidad de la Iglesia.
Fue la aparición pública inaugural de la comisión pontificia, que por primera vez se reunió en el Vaticano para empezar a discutir su naturaleza y sus objetivos.
En la comisión, compuesta por ahora por ocho miembros, todos expertos en el tema, la mitad mujeres, es considerada histórica la presencia de la irlandesa Marie Collins, que fue víctima de abusos a los 11 años.
También es miembro de la comisión un argentino, el padre Humberto Miguel Yáñez, jesuita y ex alumno de Jorge Bergoglio, que enseña Teología Moral en la Pontificia Universidad Gregoriana y que hace dos años organizó un inédito simposio sobre la cuestión de los abusos.
La comisión indicó ayer que piensa ampliar sus miembros “para incluir a personas de otras zonas geográficas y de diversas competencias”. Al respecto, O’Malley dijo que podrían sumarse más víctimas de abusos en la comisión, así como una persona de cada continente.
Collins, principal vocera de la comisión junto al cardenal capuchino, dijo que se iba con “sensaciones muy positivas”.
“Recién hemos empezado, pero creo que lo que alcanzamos en dos días es muy importante para la dirección en la que queremos ir”, añadió. Collins estuvo anteayer con el Papa, en lo que se convirtió en su primer encuentro con una víctima que haya trascendido.
“Vi al Papa ayer dos veces y estaba muy contenta, no es algo que hubiera imaginado en mi futuro hace algunos años… Hay muchas víctimas de pedofilia por parte del clero en el mundo que tienen muchas expectativas con esta comisión, no se pueden hacer promesas, pero como sobreviviente yo misma tengo mucha esperanza de que lograremos objetivos importantes”, sostuvo.
La comisión tuvo reuniones con diversos dicasterios de la curia romana, entre ellos la Congregación para la Doctrina de la Fe, que, durante el pontificado de Benedicto XVI -quien puso en marcha una política de “tolerancia cero”-, se ocupó especialmente de los casos.
Preguntado si la comisión encontró resistencias en la curia, O’Malley contestó que “personalmente no”, aunque admitió que “todavía hay muchas personas que no ven esto como un problema de la iglesia universal, sino como un problema estadounidense, irlandés o alemán”.
Un viaje ecuménico
Un rabino y un profesor musulmán, ambos argentinos, acompañarán al papa Francisco en su viaje a Amman, Belén y Jerusalén, del 24 al 26 de mayo, anunció ayer el Vaticano. El rabino Abraham Skorka, viejo amigo de Jorge Bergoglio, y Omar Abboud, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso, lo acompañarán en su viaje a Tierra Santa.
Es la primera vez en la historia de los viajes de pontífices que la delegación incluye a dignatarios de otras religiones y se espera que suscite numerosas reacciones de interés en el mundo musulmán y judío. Si bien el aspecto ecuménico del acercamiento entre iglesias cristianas y a veces rivales en Tierra Santa dominará el viaje, el diálogo interreligioso será otra de las grandes temáticas.
Fuente: La Nación
Este contenido no está abierto a comentarios

