El Vaticano estableció relaciones diplomáticas con Myanmar
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El anuncio fue hecho después de la reunión del papa Francisco con la líder Aung San Suu Kye.
En un nuevo éxito diplomático del papa Francisco, el Vaticano anunció hoy que estableció relaciones diplomáticas con Myanmar (ex Burma). La noticia se conoció poco después de que el pontífice recibió por segunda vez en audiencia a la líder de ese país, canciller y premio Nobel de la Paz, Aung Sam Suu Kyi.
“La Santa Sede y la República de la Unión del Myanmar, deseosos de promover lazos de mutua amistad, han decidido de común acuerdo de establecer relaciones diplomáticas a nivel de nunciatura apostólica de parte de la Santa Sede y de embajada de parte de la República de la Unión de Myanmar”, indicó un comunicado del Vaticano.
Myanmar, país de casi 55 millones de habitantes, la mayoría budista y con una minoría cristiana (6%), se convirtió así en el 183 país que mantiene relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Se trata de un paso adelante significativo en la estrategia del Vaticano para “conquistar” Asia, considerado el continente del futuro. De hecho, el Vaticano está negociando silenciosamente con Vietnam -con quien mantiene un grupo de trabajo conjunto justamente para llegar a establecer relaciones diplomáticas-, y con China -no aún para relaciones diplomáticas, sino para un crucial acuerdo para la designación de obispos.
Como en la primera oportunidad, en octubre de 2013, Aung Sam Suu Kyi fue recibida por Francisco en la biblioteca privada del Palacio Apostólico. Al cabo de un encuentro a puertas cerradas de 23 minutos, en el tradicional intercambio de dones, el Papa le regaló a la premio Nobel de la Paz birmana un medallón de bronce, los tres documentos de su pontificado (Evangelii Gaudium, Laudato Si y Amoris Laetitia) y su último Mensaje para la Jornada Internacional de la Paz.
Hija del general Aung San -que llevó a Burma a la independencia de Gran Bretaña en 1948-, Suu Kyi se enfrentó con valentía a la dictadura militar que hubo desde 1962 hasta 2011, que la condenó a vivir durante 15 años bajo arresto domiciliario. Los militares le cambiaron el nombre del país -de Burma a Myanmar- en 1989 y Suu Kyi recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991.
Después de las elecciones de 2015, en las que ganó su partido, la Liga Nacional por la Democracia, Suu Kyi se convirtió en la líder “de facto” de Myanmar, pese a que la constitución -aprobada bajo el régimen militar-, le impide ser presidente. El nuevo Parlamento, en efecto, creó especialmente para ella el cargo de “Consejera de Estado”, sus poderes fueron extendidos y también es ministra de Relaciones Exteriores.
Reconocida durante años como heroína de los derechos humanos, actualmente Suu Kyi y su gobierno han sido blanco de críticas en el exterior por su falta de acción y acusaciones de supuestos crímenes de parte de las fuerzas de seguridad contra la minoría (un millón) musulmana rohingya del Estado de Rakine. Las acusaciones incluyen asesinatos, torturas, violaciones, destrucción de viviendas y bloqueo al acceso de ayuda humanitaria. En Myanmar, país de mayoría budista, los rohingya sufren discriminación oficial y social: la mayoría no tiene ciudadanía y es considerada como inmigrante ilegal desde Bangladesh, aunque sus familias hayan vivido durante generaciones en esa tierra.
El 7 de febrero pasado, el día en que la Santa Sede presentó su pedido oficial para establecer relaciones diplomáticas con Myanmar, el papa Francisco les pidió a los fieles presentes en su audiencia general de rezar: “Por nuestros hermanos y hermanas rohingyas que están siendo perseguidos desde Myanmar y están escapando de un lugar a otro porque nadie los quiere”. ”
“Ellos son buena gente, no son cristianos, son gente pacífica, ellos son hermanos y hermanas, han estado sufriendo durante años, han sido torturados y asesinados simplemente porque mantienen su fe musulmana”, agregó.
Seguramente este drama fue abordado en su conversación de hoy con Suu Kyi, que luego se reunió también con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, y con el arzobispo Paul Gallagher, “canciller” del Vaticano.
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