ELECCIÓN A LA SOMBRA DE BARRIONUEVO
Un avión Piper que, desde el aire, propaga la marcha peronista y el nombre de los candidatos. La radio y la tele con spots oficialistas que llaman a “un cambio en paz”. Paredes embadurnadas que ya no soportan más afiches. Una colorida caravana del Frente Cívico que evita cruzarse con el nutrido acto de cierre del PJ. Anuncios de aumentos salariales y reparto de alimentos por parte del gobierno local, respondidos con denuncias de “prebendas” que ya nadie escucha.
Son imágenes previas de la elección de mañana que marcará la más grande apuesta política del inhabilitado sindicalista Luis Barrionuevo, quien puso a su hermana Liliana de candidata. Busca retener el poco poder que aún le queda después del escándalo que provocaron sus seguidores el 2 de marzo, con quema de urnas y piquetes callejeros, que obligó a suspender el primer intento de comicio.
En la vereda de enfrente está el Frente Cívico y Social, un conglomerado de partidos liderado por la UCR que gobierna desde 1991 cuyo candidato no es el gobernador Oscar Castillo sino el senador Eduardo Brizuela del Moral. De modo que la elección se ha convertido en una “pelea de mulettos” —según la expresión de un político local— en la que los candidatos solo representan a los verdaderos poderosos de la provincia, Castillo y Barrionuevo.
Castillo es el operador principal de la campaña oficialista, que el jueves logró mostrarse en un acto junto al presidente Néstor Kirchner en Buenos Aires. Se hizo trascender profusamente un virtual acuerdo con Kirchner, pero éste, hasta ahora, no dio un apoyo explícito al gobierno local.
“Yo a Kirchner no lo conozco personalmente. Sí a su esposa, que es senadora, y al ministro Julio De Vido”, reconoció ayer Brizuela del Moral, alimentando la sospecha de aquel acuerdo no está cerrado. Y aseguró que “no hay ningún arreglo con el Presidente, aunque tenemos coincidencias en la forma de gobernar”.
Las conversaciones iniciales incluían que, a cambio del apoyo presidencial, el oficialismo le cedería las candidaturas a diputado y a senador nacional. Ahora se dice que el propio Castillo podría postularse a la Cámara alta, lo que hizo que las negociaciones ingresen en un pantano.
Alertado de las complicaciones, el PJ lanzó una “chicana” que repite en radio y televisión: recurrió al archivo y descubrió palabras del Presidente en octubre pasado, cuando durante su propia campaña habló pestes de Castillo y del gobierno radical.
Liliana Barrionuevo, a su turno, también se despegó de Kirchner. “Primero, que empiece a gobernar, y entonces daré mi opinión del Presidente”, dijo, y al mismo tiempo se alejó de Carlos Menem, a quien llama “el anticristo del PJ”. Y aseguró que quiere “gobernar por cuatro años” para desmentir a los que dicen que quiere reformar la Constitución provincial y habilitar a su polémico hermano Luis.
En Catamarca nadie muestra encuestas, y los dos bandos se adjudican la victoria. Brizuela del Moral arriesga que ganará “por 15 puntos en toda la provincia”. Barrionuevo asegura que sus números la dan arriba por “más de seis puntos”, y que el PJ será “una verdadera sorpresa”.
Unos creen que terminarán definitivamente con la “aventura catamarqueña” del sindicalista. Los otros, que un triunfo de Barrionuevo (reafirmó su presencia, y hasta los votos del PJ tienen su rostro junto a los de Perón y Evita) sería para él una placentera revancha política.
En algo coinciden los dos extremos: dirigentes de ambos bandos reconocen que, si la diferencia final es escasa o un virtual empate, podrían volver los desmanes. Tal vez por eso, el Gobierno nacional ya envió 450 gendarmes más para ayudar a custodiar los comicios de mañana.
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