ELECTROMECÁNICA BARRANCAS PASÓ A MANOS DE UNA COOPERATIVA DE EMPLEADOS
Su publicación en el Boletín Oficial de la provincia pasó inadvertida a dos días de las elecciones del domingo 23, cuando todas las miradas apuntaban a los candidatos y las urnas. Pero el viernes 21 de octubre será seguramente una fecha recordada por los trabajadores de la ex empresa Electromecánica Barrancas SA –ahora agrupados en una cooperativa de trabajo– porque el gobernador Jorge Obeid promulgó la ley 12.470 a través de la cual declaró la expropiación de la vieja fábrica de motores, que volverá a producir pero administrada por sus ex empleados. “Mediante dicha norma se declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el uso temporal de las maquinarias, herramientas y demás bienes muebles y accesorios de lo que fuera la empresa Electromecánica Barrancas SA de la localidad de Barrancas, departamento San Jerónimo”, informó el escueto parto oficial de la Gobernación. Detrás de ese trámite formal la historia de los 34 ex empleados que conformaron la cooperativa de trabajo comenzaba a torcerse, ésta vez a su favor.
Formada en los 70 cuando el país aún conservaba su perfil industrial adoptado en las dos décadas anteriores, Electromecánica Barrancas es consecuencia del acuerdo entre sus anteriores dueños –cuyas siglas hicieron famosa a la región por la producción de motores eléctricos– y los trabajadores de entonces que se hicieron cargo de la planta. Camarasa, Lombardi y Olaso, sus antiguos propietarios, dieron nombre a los reconocidos motores CLO. Por aquel entonces la fábrica de la localidad de Barrancas empleaba a unos 120 trabajadores y llegó a producir mil motores por mes.
A pesar de su pujanza setentista, Electromecánica Barrancas SA no sorteó los escollos interpuestos en su camino por la política de desindustrialización y valorización financiera de los 90. El primer año del siglo XXI la encontró enfrentando un proceso de quiebra del que no se recuperó.
Según un parte de prensa de la Agencia de Noticias de los Trabajadores de Empresas Recuperadas (Anter), fechado el primero de septiembre pasado, “a partir de la llegada del gerenciador Claudio Paz, en el 2002, la situación desmejoró notablemente. Tenía una financiera y había quedado con cheques sin cobrar por préstamos que le había hecho a la empresa. Logró que la sindicatura le alquile la fábrica para cobrarse los cheques y continuar con la producción”, dice Anter que contó Ernesto Ojeda, antiguo empleado y presidente de la cooperativa que se propone recuperar la planta y volver a producir.
Sigue explicando la agencia de noticias que “la sindicatura concedió a Paz la administración de la firma a fines de 2002, bajo un contrato de locación con el argumento que aún había 19 personas en relación de dependencia, razón por la cual desechaba la posibilidad de autogestión impulsada por un grupo de trabajadores despedidos y agrupados en cooperativa”.
La debacle total llegaría en junio, cuando la sindicatura de la quiebra le quitó la administración al financista Claudio Paz, rescindiendo el contrato de locación que habían suscrito. Entonces los ex trabajadores que habían conformado la cooperativa aseguraban que la planta estaba paralizada puesto que ya no se producían motores sino que se los compraba para luego comercializarlos.
Desde ese momento los 34 integrantes de la cooperativa Electromecánica Barrancas quisieron hacer valer sus créditos laborales reconocidos en la quiebra demandando a la justicia quedarse con las máquinas y las instalaciones en compensación de los créditos a su favor, es decir las indemnizaciones que les correspondían. En agosto obtuvieron el primer logro en ese sentido cuando la Cámara de Diputados de la provincia le dio media sanción al proyecto de ley de expropiación.
El antecedente anterior había sido la expropiación del inmueble del ex Hipermercado Tigre de Rosario, cuyos ex empleados también formaron una cooperativa. El asunto se trabó uno meses en el Senado, pero luego el proyecto fue aprobado.
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