ELOGIOS EN EL MUNDO POR EL VOTO EN IRAK
Un día después de las históricas elecciones en Irak, las primeras desde la caída de Saddam Hussein, hace casi dos años, el presidente George W. Bush cosechó ayer felicitaciones de los principales líderes mundiales, incluidos algunos de los que con más determinación se opusieron a la invasión de marzo de 2003.
De hecho, en vista de la alta participación en las elecciones iraquíes, que permitió a Bush declarar el “éxito rotundo” de la votación, la comunidad internacional pareció cerrar filas detrás del mandatario estadounidense, un significativo gesto de unidad tras las hondas diferencias de los últimos años.
“Todos convinieron en que la democracia en la región progresó significativamente con las elecciones en Afganistán, Palestina y ahora en Irak”, sintetizó el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, que indicó que Bush habló con sus pares de Francia, Jacques Chirac; Alemania, Gerhard Schröder, y Gran Bretaña, Tony Blair, entre otros.
En este sentido, Chirac, uno de los mayores críticos de la intervención militar, llamó por teléfono a Bush para expresarle su satisfacción por el avance democrático en Irak y ofrecerle, nuevamente, asistencia en el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes y de los funcionarios públicos.
“Las elecciones marcan un paso importante en la reconstrucción política de Irak”, dijo Chirac a su par estadounidense, según un vocero francés. “La estrategia de los grupos terroristas ha fracasado en parte”, añadió, en alusión a las amenazas de la insurgencia iraquí, que en las últimas semanas lanzó cruentos ataques contra los centros de votación y los funcionarios electorales.
Según estimaciones de la Comisión Electoral, cerca del 60% de los iraquíes habilitados para votar acudieron a las urnas. Sin embargo, las cifras finales se conocerán sólo dentro de algunos días, junto con los resultados de la votación, de la que debe surgir una Asamblea Nacional que tendrá a su cargo la redacción de una nueva Constitución.
Sólo las preocupaciones que despierta la escasa participación de la minoría sunnita de Irak atenuaron los elogios de la comunidad internacional, que además destacó el coraje de los cerca de ocho millones de iraquíes que acudieron a las urnas pese a las amenazas.
“Las condiciones en que se realizaron las elecciones fueron muy difíciles”, observó el presidente ruso, Vladimir Putin, citado por la prensa de su país. Añadió, como Chirac, que fueron “un paso en la dirección correcta y un hecho positivo”, un drástico giro respecto de sus declaraciones del mes pasado, en que cuestionó la posibilidad de llevar a cabo elecciones libres en un país bajo ocupación extranjera.
“Ahora debemos trabajar juntos por el bien común, más allá de nuestras opiniones sobre si fue lo correcto o no ir a la guerra”, señaló, también conciliador, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer.
Y desde Bruselas, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, adelantó que el bloque está dispuesto a brindar “más ayuda” a Irak para apoyar el giro hacia la democracia.
Principal aliado de Bush en la invasión de Irak, el premier británico, Tony Blair, dijo a su vez que “la participación fue muy, muy esperanzadora”, pese a que durante la jornada electoral diez soldados británicos murieron al estrellarse un avión militar C-130 Hércules. El grupo extremista islámico Ansar al-Islam afirmó ayer en un comunicado en Internet que militantes suyos derribaron la aeronave con un misil antitanque teledirigido.
Pero si en la escena internacional las elecciones en Irak le valieron importantes elogios a Bush, en el plano interno el éxito del proceso electoral iraquí llega en un momento inmejorable: mañana el presidente norteamericano presentará ante el Congreso las prioridades del primer año de su segundo mandato en discurso anual sobre el Estado de la Unión.
Se espera, de hecho, que Bush se apoye en el éxito de la votación para reafirmar su compromiso en la lucha contra las tiranías y su decisión de promover la democracia en el mundo, parte de la ambiciosa agenda externa que fijó para los próximos cuatro años. Anticipándose al discurso presidencial, la oposición demócrata exhortó ayer a la administración republicana a que defina una “estrategia de salida” de Irak.
En Bagdad, mientras proseguía el recuento de los votos, el premier Iyad Allawi afirmó que el terrorismo no pudo evitar que las elecciones fueran un “éxito” e hizo un llamado a la unidad nacional. “Hoy hemos entrado en una nueva fase. Todos los iraquíes, hayan votado o no, deben trabajar juntos para construir el futuro de la nación”, señaló.
Previamente, Allawi había mantenido un diálogo con Bush, en el que el presidente norteamericano señaló la necesidad de incluir en el gobierno a todos los grupos religiosos y étnicos, entre ellos los sunnitas, pese a que no votaron en igual proporción que chiitas y kurdos.
Al-Qaeda
BAGDAD (Reuters).- La red terrorista Al-Qaeda prometió ayer seguir con su “guerra santa” en Irak, después de no haber podido evitar las históricas elecciones en las que millones de iraquíes acudieron a las urnas anteayer. “Nosotros en la Organización de Al-Qaeda para la Guerra Santa en Irak seguiremos con la jihad (guerra santa) hasta que la bandera del islam ondee sobre Irak”, dijo un comunicado publicado en un sitio musulmán de Internet.
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