Emotivo homenaje a Juan José Saer en la Feria del Libro
“Esperamos ansiosos el agua… Y en lugar del agua sobrevino el fuego… Fue el 29 de agosto de 1804, si esta precisión despierta las sospechas de mi posible lector sugiriéndole que me valgo de ella para acrecentar la ilusión de veracidad deseo que quede bien claro que esa fecha es inolvidable para mi. Ya que marca el día más singular de mi vida…”Seis actores santafesinos recitaron, recordaron y vivieron anoche, en el marco de la XI Feria del Libro, las palabras que bajo la firma de Juan José Saer recorrieron el mundo entero. Un tributo que la Universidad Nacional del Litoral quiso ofrecer en nombre de la Literatura.El silencio se apropió de la Sala Luis Di Filipo y, cuando las luces fueron quebrando la oscuridad, la calidez se vistió de voz y una a una, alrededor de una mesa y un pocillo de café, las palabras se desprendieron de la noche. Una noche que se cerró con las lágrimas, el recuerdo y los aplausos.“Este homenaje tuvo lugar por varios motivos, un poco por lo que significó Juan José Saer en la literatura universal y otro poco porque la Universidad lo había nombrado Doctor Honoris Causa el año pasado y no le pudimos entregar este título. No pudo venir al Paraninfo a recibirlo y a dar la clase magistral. Por eso nos pareció que debíamos hacer este homenaje en la feria del libro”, dijo José Luis Volpogni, director del Centro de Publicaciones de la UNL. La idea, se pensó original desde el principio, lejos de las formalidades, de presentaciones blancas y vacías. “Hablando con Jorge Ricci, se nos ocurrió poner a la gente en contacto directo con la palabra de Saer”.Así fue que Ricci convocó y seleccionó a los cinco actores santafesinos Ana María Delgado, Claudio Paz, Florencia Castro, Celma López y Sergio Abate, que junto con él fueron los encargados de ponerle la voz a los cinco cuentos: Sombras sobre vidrio esmerilado, Verde y negro, En líneas, Las nubes y La pesquisa.PALABRAS DE JORGE RICCINo pudo contener las lágrimas sobre el final, pero sí pudo presentar de una manera más que honrosa y excelente a su amigo Juani. Cuando todas las lecturas dejaron el aire para seguir sus caminos dentro de cada espectador, el actor y director santafesino Jorge Ricci puso en el desenlace estos párrafos:“No se supo nunca el nombre de la ciudad donde se supone que giran sus historias. El como Faulkner era celoso de su territorio literario, a esto mientras el vivió me costó entenderlo, ahora que ya no está se me torna razonable”.“La ciudad real cambia a cada instante, la ciudad innominada es imperturbable, porque mientras la otra se metamorfosea hasta el hartazgo, ésta, la del que narra, se sostiene en la escritura como un sueño imborrable. Saer no caminará más por la real, pero su sombra se acrecentará en algunas páginas de la imaginada”.“Juan José Saer, el escritor, el polemista, el muchacho eterno que renace en Tomatis, murió en París y nació en Serodino pero escribió sobre un lugar que me atrevo a decirlo se parece al nuestro”.“Juan, nuestro amigo, puso en todas las solapas de sus libros, que recorren el mundo en varios idiomas, que fue profesor en la Universidad Nacional del Litoral, por eso, este homenaje para recordarlo y volver a releerlo y para agradecerle que en el corpus de una obra que da casi la vuelta haya llevado tan lejos a esta pequeña ciudad sudamericana -Palabra de Saer”.
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