EMOTIVO HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS OBRERAS DEL SUR PROVINCIAL
El gobierno provincial y la CGT-Rosario homenajearon ayer a los obreros encarcelados y desaparecidos en la última dictadura militar en una emotiva ceremonia realizada en la delegación local de la Gobernación. El acto tuvo una trascendencia inusual ya que es la primera vez que la central sindical y autoridades políticas confluyen en un recordatorio a las víctimas del terrorismo de Estado.
Así lo dejaron en claro las tres personas encargadas de los discursos: el gobernador, Jorge Obeid; el secretario general de la CGT-Rosario, Néstor Ferraza, y el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Víctor Aliprandi. Más, los tres enfatizaron sobre la historia del movimiento obrero y colocaron como el primer mojón de la tragedia que luego se abatió sobre el país el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955, cuando derrocaron al gobierno de Juan Domingo Perón, por el cual murieron más de 300 personas.
Más allá de que coincidieron en señalar que no importaba qué ideología tenían los muertos de la dictadura, los discursos bordearon la misma entrelínea: reivindicar a los obreros de origen peronista en una fecha donde la izquierda suele apropiarse de forma unilateral y arbitraria de la condición de mártires de la historia.
Aliprandi, el primero en hacer uso de la palabra, hizo equilibrio sobre este tópico. El funcionario, además, aportó datos surgidos de la Conadep donde más del 60 por ciento de los desaparecidos eran obreros; una forma sutil de decir que también eran peronistas.
Ferraza fue más allá y se contentó con la iniciativa de la CGT nacional de comenzar a confeccionar la nómina de obreros que murieron bajo las bombas de las Fuerzas Armadas en la Plaza de Mayo en 1955, el día en que cayó Perón. El sindicalista también enfatizó que la última dictadura fue la expresión de barbarie más aguda que comenzó con el bombardeo de civiles que salieron a defender a su líder.
Obeid también hizo historia. Recordó que las luchas fratricidas son un sino de nuestra constitución como patria, pero que encontró su punto cúlmine y salvaje el 24 de marzo de 1976. La tarea, para el gobernador, no sólo pasa por elevar la memoria para salvar el futuro, sino reconstruir los lazos de solidaridad que se quebraron a fuerza de balas, secuestros, desapariciones y todo tipo de oprobios cuando Videla y compañía empezaron a escribir la página más sangrienta de la historia argentina.
El acto culminó con la entrega de una placa de la CGT al gobierno de Obeid para que sea colocada en el patio cívico de la ex Jefatura como testimonio del horror y la memoria. Luego invitaron a pasar al frente a Darwinia de Gallicchio (de Madres y Abuela de Plaza de Mayo). Recién allí se realizó un minuto de silencio en homenaje a todos las víctimas, sin distinción de ideologías o identificación políticas.
Obeid fue acompañado por casi todo su gabinete, además de legisladores nacionales y provinciales y organismos de derechos humanos de la provincia.
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