EMPEZÓ CON APLAUSOS, TERMINÓ EN SILBIDOS
Otra vez la misma historia, otra vez el mismo final, otra vez los insultos a todos (Comisión Directiva, director técnico y jugadores), otra vez la desilusión se adueñó de todos los colonistas que al término del primer tiempo despedían al quipo de Bauza bajo una cortina de aplausos.
El propio entrenador dijo en la semana previa al partido de esta noche que si no entraban a un torneo sudamericano iba a ser un “fracaso”. Teniendo en cuenta las palabras del DT, se puede decir que Colón ya escribió “fraca…”. Pero más allá de lo que dijo el Patón, lo de los sabaleros, recordando el comienzo del Clausura, ya es un fracaso.
Lo más fácil para argumentar el fracaso está en los números, pero para llegar a los números malos primero hay que jugar mal al fútbol. En el jugar bien, más o menos o mal está el secreto de este hermoso deporte. Después los números serán los encargados de reflejar, feliciatar o castigar a un equipo. Hoy los números castigan al sabalero porque el torneo en disputa fue una clara muestra de lo que sucedió en el partido de esta noche, empezó jugando y ganando bien y terminó penando, impotente y sin ideas.
Metiéndonos de lleno en el encuentro entre sabaleros y granates -habrá mucho tiempo para analizar la campaña-, el equipo de Cabrero intentaba hacerse cargo de la pelota en el arranque del partido. Manejarla a través de Leto, Biglieri y Pelletieri. Pero hombres con experiencia, presentes vivientes y regularidades importantes, empezaron a dar vuelta la torta: el mediocampo del rojinegro empezó a robarle el balón.
Encima, empujón anímico por excelencia, el gol le daría la confianza necesaria para que la tendencia llegara para quedarse. Porque Chitzoff desparramó defensores por derecha, enganchó para su izquierda, tiró el centro y Denis, habilitado pero solo frente a Bossio, apareció para mandarla a guardar. De esa manera el Tanque cortaba una mala racha que contaba con 587 minutos sin mojar.
Denis pudo poner el segundo, quedaba de vuelta mano a mano, esta vez con el pie, para ampliar la ventaja. Sin embargo, Esquivel vio offside y todo anulado. ¿Lanús? Había olvidado hasta la intención del comienzo. Apenas un cabezazo de Romero que las manos frías de Tombolini agradecieron. El partido no ofrecía mucho, pero Cángele, con un tiro de afuera del área que se fue lejos y otro que atrapó Bossio, al menos hacían ilusionar que de contra estaban las mejores promociones.
Sobre el final del primer tiempo, Lagos le ganó de arriba a Lussenhoff, pero el palo le dijo que no. Después, Archubi le pasó cerca al travesaño. Volvía a la esencia el granate. Aparecían, al menos en cuentagotas, los que le podían cambiar la predisposición a la monotonía al equipo del gran Buenos Aires.
El segundo tiempo había empezado, pero Colón, algo dormido, no había vuelto. En los primeros cinco minutos, Lanús hizo más que en todo el primer tiempo. Porque Leto le pegó desde adentro del área chica, pero Tombolini salvó. Un minuto más tarde, Lussenhoff se equivocó, la tocó mal para atrás, apareció Lagos y armó una genialidad. Quedó mano a mano frente a Tombolini, lo gambeteó, apareció Piccoli, le enganchó, le junto las rodillas y lo dejó tirado: claro, el delantero quedó solo con la red y le dio un pase. Era el empate.
Lejos de quedarse en la intención, el granate siguió empujando. Empezaron a jugar los zuriditos: Leto y Archubi. De un tiro libre del lateral, justamente, llegó el cabezazo de Gioda… y adentro. El pibe Acosta tomó la lanza, hizo la diagonal desde la derecha, lo encaró a Piccoli y Chitzoff lo tuvo que bajar. Penal. Fue Gioda y, sí, otra vez adentro. Lanús era mucho más que Colón: en quince minutos lo había logrado.
El equipo de Bauza no tenía respuestas. Todo lo que había hecho, nada existía. Ganaba, perdía. Manejaba la pelota, no la encontraba. Se le habían acabado las ideas. No encontraba el rumbo y volvían los fantasmas. Volvieron. El sabalero lleva cinco partidos sin ganar de local. Ganó uno de los últimos nueve encuentros. Mal, muy mal. Ni siquiera Cángele, en la última del partido, pudo meterla: pegó en el ángulo.
Todo terminó como nadie pudo haber imaginado al final de la primera etapa, de los cerrados aplausos al estruendoso silbido que despidió a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
SÍNTESIS:
Colón: Laureano Tombolini; Diego Chitzoff, Alcides Píccoli, Federico Lussenhoff y Juan Vargas; Lucas Rimoldi, Rogelio Martínez, Martín Romagnoli y Cristian Zurita; Franco Cángele y Germán Denis. DT: Edgardo Bauza.
Lanús: Carlos Bossio; Rodolfo Graieb, Leandro Gioda, Mauricio Romero y Rodrigo Archubi; Lucas Acosta, Agustín Pelletieri, Sebastián Salomón y Santiago Leto; Santiago Bigliari y Diego Lagos. DT: Ramón Cabrero.
Goles: PT 15´ Denis (C). ST 4´ Lagos (L); 11´ Gioda (L); 15´ Gioda, de penal (L).
Amonestados: Píccoli, Cángele, Zurita, Martínez y Denis (C); Archubi (L).
Cambios: ST 13´ Hernández x Martínez (C); 28´ Malandra x Rimoldi (C); 34´ Manicero x Biglieri (L); 41´ Mariño x Lagos (L) y 45´ Hoyos x Salomón (L).
Árbitro: Pablo Lunati.
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