EMPIEZA A ESCASEAR LA PROVISIÓN DE GAS
El aumento del GNC de los últimos días es sólo la punta de un iceberg, a tal punto que cualquier precio que el producto adquiera en estos meses será transitorio ante tanta incertidumbre por las transformaciones que se vienen y por el problema de fondo: la baja oferta de gas para cubrir las necesidades de los domicilios, las industrias y los vehículos.
Las petroleras extraen el gas natural a través de aventamientos y de allí se separan los componentes ricos (que son los licuables, como gasolina, propano, butano, etano) y queda como residuo el metano, que es conocido como gas natural.
Este último es el que se transporta por los gasoductos hasta los centros de distribución y por intermedio de ellos a los domicilios. Las estaciones se conectan a esa red, aunque hay algunas que lo hacen directamente a los gasoductos.
Las tres zonas de extracción de gas natural más importantes en la Argentina son las cuencas salteña, neuquina y austral. En tanto, existen cuatro gasoductos que transportan el gas desde la zona de extracción (al oeste, siempre sobre la cordillera) hasta la de consumo (en los conglomerados del este, Buenos Aires, los poblados de la Región Centro y el resto del país).
Tales gasoductos troncales son los del Norte (que viene de Salta), el Cogasco y el Neuba (que comienzan en Neuquén) y el General San Martín (que viene desde más al sur).
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Antes, sin límite
En la década de los ’90, con las privatizaciones, pasaron a manos privadas los gasoductos troncales y las distribuidoras que existían en el país se dividieron en 8. Santa Fe quedó dentro de la porción adjudicada a Litoral Gas.
En esos años había contratos firmes y cada estación compraba lo que quería, sin limitación alguna.
En 2000 y 2001, las petroleras dejaron de invertir en exploración y la producción empezó a caer, comprimiéndose la oferta. Pero como la demanda también caía por la recesión, no había ningún problema de escasez o desabastecimiento.
En 2002, tras la devaluación, ese fenómeno se acentuó y nació otro conflicto: se pesificaron las tarifas, cuando las petroleras se manejaban en moneda extranjera.
En 2004, ante la falta de gas, las petroleras empezaron a establecer cupos. De esa forma, se estableció una reserva de gas firme, hasta la que pueden vender las estaciones y por la que pagan un derecho mensual aparte del precio del gas.
Se sumaron, también, los contratos interrumpibles, para los que se agregaran al negocio. Estos contratos tienen la particularidad de que llevan instalaciones distintas, en las que se corta el suministro cuando la distribuidora lo decide, generalmente en los meses de invierno, cuando aumenta la demanda.
Antes, las estaciones sólo pagaban el gas y vendían sin límite. Ahora pagan la reserva mínima y el gas y sólo pueden vender hasta un tope.
A todo esto, a través de 2 decretos, los 1.480 y 1.481, las distribuidoras perdían ya en 2004 la compra y venta de gas (a manos de las petroleras) y sólo pasarán a prestar el servicio de distribución.
Estos decretos fueron apelados, por lo que hasta el momento no surtieron efecto.
Pero hace 2 meses se revocaron todos los recursos de amparo interpuestos. Por ende, a partir de agosto de 2005, las distribuidoras deben alejarse de la venta y las estaciones deberán comprar el gas en boca de pozo.
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Encima habrá multas
En 2004, si las estaciones se excedían del cupo establecido, no pagaban multa en virtud de los recursos de amparo. Pero ahora sí serán multadas, con un litro de nafta súper por metro cúbico excedido en la venta, adicionalmente a lo que ya se pagó por el metro cúbico en cuestión.
Hay que tener en cuenta que, si bien la demanda tiene picos en invierno y bajos niveles en verano, la producción está desestacionalizada. Por lo tanto, la producción es lineal y el consumo parabólico.
Cuando hay poca demanda (de setiembre a mayo, aproximadamente), las petroleras necesitan ocupar los caños (los gasoductos) y por eso hay suministro para los contratos interrumpibles. Pero cuando la demanda crece, cortan los interrumpibles y rige la reserva para los ininterrumpibles (problema que se genera en los meses de junio, julio y agosto).
El dato
De último momento, se presenta una nueva incertidumbre para el sector, por cuanto las distribuidoras pretenden reservarse el derecho, aun en los contratos de servicio ininterrumpibles, de reducir y/o eliminar, cuando lo estimen conveniente, durante los meses de junio, julio y agosto, la reserva de capacidad diaria de las estaciones por escasez del producto, para ser distribuido a consumos domiciliarios.
Preocupación y malestar en estacioneros
“Ésta es la realidad del negocio”, explicó un estacionero. “Todo es incertidumbre”, comentó, luego de resaltar las enormes inversiones que tuvo que hacer para adaptar su sistema de control interno en estaciones con tecnología muy avanzada.
Dentro de todo este marco señalado, la fijación de un 12 % de incremento como sucedió en Santa Fe en el precio del GNC, “es sólo una anécdota en una cuestión de fondo mucho más grave”, que tiene que ver directamente con la oferta y demanda del producto, que parece estar al borde del colapso, en tanto no se realicen las obras necesarias.
Precisamente, estas obras serían la ampliación de los gasoductos existentes y la construcción del gasoducto del Noroeste con el fin de importar gas de Bolivia, país que tiene cuantiosas reservas.
Además, deben continuar las exploraciones por parte de las empresas petroleras, mediante nuevos pozos, y la explotación de los existentes en cantidades máximas, cosa que no ocurre en la actualidad.
Cabe aclarar que en Paraná, San Francisco y en vastas zonas de la provincia de Buenos Aires, sólo por citar ejemplos, el GNC está más caro actualmente que en Santa Fe.
El mercado de los combustibles está repartido en un 19 % en nafta, un 14 % en GNC y un 67 % en gasoil.
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