EMPRESARIO PANADERO ACORRALADO POR UNA OLA DE ASALTOS Y ROBOS
Franco Colella, un importante empresario local del rubro panaderías, denunció que en el transcurso del último mes sufrió ocho asaltos a mano armada en distintas sucursales.
Esta situación llevó al límite su capacidad de tolerancia por cuanto sus empleados viven atemorizados. De no mejorar la cuestión de seguridad el empresario analiza la posibilidad de “bajar las persianas”.
En diálogo con El Litoral, Colella relató que “el problema que yo tengo es que en este mes me robaron en ocho sucursales, las que están ubicadas en distintos puntos de la ciudad”.
“La metodología de los delincuentes agregó- es siempre la misma: vienen y agarran a la empleada. Le hacen abrir la caja, luego la encierran en el baño, retiran todo el dinero y además se llevan la registradora o la balanza.
En los últimos dos casos además de la plata se llevaron sendas balanzas. Es decir, se hicieron de dos elementos costosos, en menos de 48 horas. Los hechos de referencia sucedieron en los locales de Mendoza y Francia y el restante en el negocio de Gral. López, entre San Lorenzo y Saavedra, a “media cuadra” de la comisaría”, destacó.
Respecto a los horarios en que se consuman estos golpes, Colella indicó que “generalmente ocurren temprano, antes de las 8 de la mañana que es cuando las chicas abren, o a la siesta, o al atardecer. Yo pienso que hay una organización detrás de todo esto porque son robos muy bien ejecutados. No estamos hablando del ladrón que viene, se lleva alguna platita y sale corriendo o en bicicleta. Aquí hay gente que se lleva máquinas -sea balanzas o registradoras- y que no puede andar caminando, por lo tanto se deduce que tienen el apoyo de algún vehículo que los transporta”.
Más adelante el empresario se refirió a “las consecuencias que esta situación de anormalidad me está dejando en el personal. Y esto ocurre porque en muchos casos los delincuentes actuaron con suma violencia. Amenazas de muerte, exhibición de armas de fuego, eso no lo soporta cualquiera.
En un caso a una empleada la introdujeron en el baño y la manosearon. El resultado fue que la mujer renunció al trabajo y no viene más porque moralmente quedó afectada.
En otro tramo Colella narró “la peregrinación” de una empleada que deambuló una semana entera sin que le tomen la denuncia. “En las comisarías no te quieren tomar las denuncias”, dijo. “Tenemos el caso de una empleada que debió perder una semana entera porque no le tomaban la denuncia. `Que no está el oficial’, `que no está el sumariante’, `que se cortó la luz’. Fue todos los mediodías durante una semana entera, en la que la hicieron esperar una hora. Esto ocurrió en la seccional 1ra.”.
Por último precisó que “las chicas están todas afectadas. No sólo las que sufrieron algún robo sino además las que temen padecerlo. Cuando hacen el trayecto para venir a trabajar, o en el camino de regreso a sus domicilios. Viven con miedo. Tienen temor cuando van a abrir el negocio. No se puede trabajar con semejante presión.
Yo no debo pagar una custodia privada porque para eso soy un empresario que paga sus impuestos. A cambio merezco algo de seguridad.
Si no voy a optar por cerrar todos los negocios, que varias familias quedemos sin trabajo y así perdemos todos.
La idea es que en estas condiciones es casi imposible seguir trabajando. Hasta las empresas aseguradoras ya nos miran medio torcidos porque a cada rato estamos reclamando por los elementos perdidos. Y somos muchos los empresarios que sufrimos estos delitos”, concluyó.
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