EMPRESAS DE ALIMENTOS PIDEN ALZAS DE HASTA 8%
La mayoría de las empresas de alimentos, bebidas y lácteos que está visitando diariamente al secretario de Coordinación Técnica del Ministerio de Economía, Guillermo Moreno, está pidiéndole la autorización informal para un aumento de precio de algunos de sus productos, según cuatro altas fuentes del sector. Buena parte de esas subas oscilan entre el 3 y el 8%, aunque en algunos casos llega hasta el 10 por ciento.
Moreno, en tanto, firmó ayer un nuevo acuerdo de precios. Cada gobierno se involucra en los mundiales de fútbol de una manera distinta, y la administración del presidente Néstor Kirchner eligió la suya: pactó con las principales cadenas de ventas de electrodomésticos el mantenimiento de todos los precios hasta fin de año, aunque el propósito declarado radica en evitar que se encarezcan los televisores antes de Alemania 2006. “Este acuerdo significa para nuestras familias que estamos garantizando fundamentalmente que el Mundial lo vamos a ver en nuevos televisores, a los precios que hoy tenemos en las vidrieras [vigentes desde el 30 de abril]”, reconoció Moreno, en un acto del que también participó el presidente Néstor Kirchner.
Las compañías de alimentos, bebidas y lácteos también habían firmado acuerdos entre diciembre y febrero pasados, pero abarcaban sólo una canasta de artículos e implicaban revisiones bimestrales hasta fin de año. Precisamente, algunas firmas del sector se amparan en esos monitoreos para solicitar ahora incrementos de precios, cinco meses y medio después de que el propio Kirchner empezara a encargarse de los convenios.
Moreno, que acaba de cumplir un mes en su cargo, ha pedido a empresas de los más diversos sectores que quieran remarcar cualquiera de sus productos -estén con acuerdo o no- que le avisaran con dos o tres semanas de anticipación y le justificaran el incremento con una explicación de su estructura de costos. Intenta impedir que las empresas aumenten precios para recuperar márgenes. Les pide a los empresarios que pongan el hombro hasta el 30 de junio próximo, es decir, hasta mitad de año.
No todas las compañías le han pedido alzas, y las que lo hicieron, como Sancor, se han centrado en algunos bienes que sufrieron el impacto del ascenso de costos de materias primas, energéticos, laborales e indirectos -como uniformes o material de librería-. La inflación subió el 3,9% en los cuatro primeros meses del año, lo mismo que el rubro alimentos y bebidas.
Las firmas que no solicitaron alzas dicen que están conteniéndose, por interpretar qué ocurriría si remarcaran, viendo qué sucede con las que lo hacen. Nadie quiere ser acusado públicamente por elevar los precios, como le sucedió a la petrolera Shell el año pasado. A ciertas empresas tampoco les gusta abrir sus costos ante el Gobierno, y por eso optan por absorber por el momento las alzas de costos.
Hace dos semanas la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) informó a Moreno que los proveedores de vidrio querían aumentar un 7% el producto, insumo para envases de alimentos y bebidas. El secretario averiguó entonces por qué los productores de vidrio querían subir sus precios y descubrió que era por el inminente encarecimiento del gas para los consumidores industriales. Trascendió que Moreno, de estrecha relación con el ministro de Planificación, Julio De Vido, habría reaccionado con la orden de posponer la suba del combustible.
En cuanto a los lácteos, el gerente de Relaciones y Comunicaciones de Sancor, Sergio Montiel, explicó: “No pretendemos ganar más; sólo buscamos cubrir los costos, que aumentaron desde la firma del acuerdo con el Gobierno. Y la presión va a seguir, porque se está discutiendo con los gremios un aumento salarial”. En La Serenísima, otra firma líder del sector que firmó el acuerdo con el Gobierno, por ahora no tienen pensado pedir autorización para subir los precios, aunque admiten que están preocupados por el aumento de costos.
ELECTRODOMÉSTICOS
Moreno se anotó otro presunto logro con el acuerdo de ayer con las cadenas de electrodomésticos. El convenio incluye heladeras, televisores, lavarropas, pequeños artículos y todos los demás aparatos para el hogar que se venden en estos locales especializados.
El pacto congela el valor establecido el 30 de abril pasado, según el texto firmado por representantes de las cadenas Garbarino, Frávega, Megatone y Rodó. En el sector coincidieron en que sus precios no transitaban por una escalada porque tampoco se registra una explosión de ventas de televisores: algunos clientes quieren cambiar los modelos viejos por los de plasma, pero les resultan tan caros que prefieren seguir esperando a que algún día bajen, en lugar de adquirir un nuevo aparato de tubo.
“Los precios de los productos electrónicos no estaban subiendo; al contrario, iban hacia abajo”, declaró un ejecutivo de una cadena de electrodomésticos. “Los productos electrónicos, en general, suelen bajar a partir del momento en que salen a la venta porque cada día que pasa la tecnología es más vieja y vale menos”, razonó el empresario, que admitió, de todos modos, “algún aumento en la línea blanca [heladeras o lavarropas] por la suba de materiales de fuerte incidencia, como el cobre y el acero”.
Los gerentes generales de Garbarino, Carlos Eduardo García, y de Frávega, Oscar Mina, indicaron que trabajarán en equipo con los proveedores para mantener e incluso abaratar los precios. Pero el acuerdo, por ahora, no incluye a las empresas que fabrican electrodomésticos en el país.
“En realidad, un acuerdo así no se firma si las cadenas no hablaron ya con sus proveedores”, dijo un vocero de una cadena. Las dudas aún persisten en cuanto a los productos que se importan desde Brasil. La revaluación del real los encarece. “Llegado el caso, se verá cómo se soluciona”, agregó.
El pacto con las cadenas de electrodomésticos se suma al que firmaron anteayer los autoservicios y supermercados chinos. Los comerciantes de origen oriental se comprometieron a mantener el valor actual de sus productos hasta el 31 de diciembre próximo.
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