EMPRESAS INUNDADAS SE UNEN PARA PEDIR ASISTENCIA
Un subsidio de 2.500 pesos para una industria que perdió un millón o más con la inundación resulta irrisorio y hasta moralmente aplastante. A casi siete meses de la peor tragedia que vivió la ciudad, los empresarios de Santa Fe no logran levantar cabeza ni ven en las autoridades de turno una decisión firme de asistir al sector como corresponde tras una tragedia que los obliga a empezar prácticamente de cero.
Ante lo que consideran un “abandono” total por parte del Estado y una “falta de representatividad” de las entidades que los agrupan, los propietarios de algunas firmas industriales, comerciales y de servicios decidieron autoconvocarse en una asociación de empresas afectadas. Recién están dando los primeros pasos pero tienen una convicción firme: la unión hace la fuerza.
“Necesitamos estar unidos sin diferenciar si somos industria o comercio, porque está a la vista que nadie nos asistió ni antes, ni durante ni después de la inundación”, expresaron los ingenieros José Mustafá y Carlos Molinari, propietarios de O&M Ingeniería y Trametal SRL, respectivamente, dos firmas que quedaron bajo las aguas del río Salado y, como tantas otras, hoy luchan a duras penas por salir adelante sin despedir a sus empleados.
En duros términos, dicen que la responsabilidad por la situación que padecen es de los “dirigentes” que “cuando les tocó enfrentar una turbulencia no supieron qué hacer”.
Pasa el tiempo y la desesperación crece. Hasta ahora sólo recibieron un adelanto de $ 2.500 del subsidio que implementó el gobierno provincial para las industrias damnificadas y de $ 3.000 para los comercios. Y, en pocos casos, han accedido a un segundo monto que tiene un tope máximo de $ 5.000.
“Si uno considera que hay un grupo de 15 a 30 empresas que han perdido cerca del millón de pesos cada una, ese subsidio es irrisorio”, se quejan los empresarios.
Según comentan el panorama de este sector dinámico de la economía es abrumador: se han perdido más de 5.000 puestos de trabajo, muchos emprendimientos no han podido abrir sus puertas y otros lo hicieron en muy precarias condiciones, con una probabilidad cierta de cerrar.
LENTO PEREGRINAR
“Todo esto es agravado porque el gobierno dispone de los medios para ayudarnos por lo menos desde julio; el gobierno está sentado arriba del dinero” que tarda en llegar a los damnificados, dicen en tono crítico Mustafá y Molinari.
La verificación “superexhaustiva” a la que se vieron sometidas las firmas para recibir la asistencia económica juega en contra de la urgencia de los reclamos. Si bien reconocen que es saludable un correcto control de los daños reales, los criterios para determinarlos “no están acordes a una situación de emergencia”. Critican que el gobierno haya esperado a terminar la valoración de todos los afectados -tanto de quienes tuvieron pocos centímetros de agua en poco tiempo como de quienes tuvieron una gran altura durante muchos días- para recién atender a estos últimos.
Consideran que lo que debió hacerse es “asignar más recursos humanos a la tarea y con criterios de rápida determinación de daños sufridos que pudieran conducir a una temprana valoración de las pérdidas y permitir un adelanto importante para cubrir las necesidades más urgentes”.
27 MILLONES DE PESOS PARA SALVARLAS
Aún así habiendo sorteado el requerimiento de documentación “que se asemejó a una cuasi inspección de la DGI, siempre se actuó en desmedro de los montos reclamados”, opinan los empresarios.
Argumentan que aún cuando se liquidara la totalidad de los subsidios a otorgar de acuerdo con la evaluación que hizo el gobierno, éstos alcanzarían a cubrir sólo un 15% de las pérdidas de cada empresa. Por eso el nucleamiento de empresarios tiene como objetivo exigir que se tramiten subsidios adicionales que permitan cubrir el ciento por ciento de los daños sufridos.
En un cálculo somero, Mustafá sostiene que el total de las pérdidas en el sector empresarial no supera los 27 millones de pesos. “Creo que es una cifra muy manejable por este gobierno teniendo en cuenta el presupuesto anual que tiene”, evalúa.
SE VIENE LA NOCHE
Los empresarios están preocupados no sólo porque el proceso de entrega de subsidios es excesivamente lento, sino porque además en diciembre vencen las excepciones impositivas municipales, provinciales y nacionales, así como los beneficios salariales (aporte de $ 150 por empleado) otorgados por el Ministerio de Trabajo de la Nación para mantener la fuente de trabajo. Ante esto reclaman la urgente prórroga de ambos beneficios antes de que llegue enero y se paralice la actividad y la toma de decisiones.
PARA SUMARSE
Las empresas damnificadas de Santa Fe que deseen participar de la naciente asociación podrán consultar dentro de poco tiempo a la página web www.empresasafectadas.com.ar o comunicarse desde ya al E-mail: [email protected] o al tel: 4595595.
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