EN 2003 LA ECONOMÍA CRECIÓ 8,7% POR LA INDUSTRIA Y EL AGRO
El crecimiento de la economía en 2003 fue mayor al esperado: la estadística oficial registró una suba de 8,7% en comparación con el nivel que tenía en 2002, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En una medición provisoria que el organismo realizó en febrero el aumento detectado había sido de 8,4 por ciento.
El salto interanual de 8,7% que pegó el Producto Bruto Interno (como se denomina técnicamente a la producción total de bienes y servicios de un país) es el más alto de la serie histórica que toma el INDEC desde 1993. Fue impulsado por la construcción, la industria y el agro.
Pero el envión todavía no es suficiente para recuperar a la economía nacional del achique que sufrió tras la crisis de 2001 y la posterior devaluación.
En términos reales, el tamaño del PBI de 2003 es casi equivalente al que había en 1996. Y con relación a 1998 —el punto más alto de la serie— el nivel del año pasado es un 11,2% más bajo.
Ahora, la producción económica argentina está valuada en unos 130.000 millones de dólares. En 2001, antes de la devaluación, era de 263.000 millones de dólares (o pesos, en ese momento). La diferencia entre ambas magnitudes marca la proporción en que se achicó la participación nacional en la economía mundial.
De todos modos, la recuperación se está llevando a cabo a un ritmo superior al previsto: a principios de 2003, la proyección de crecimiento que manejaba el Ministerio de Economía era de 4%. A medida que pasaban los meses, las estimaciones oficiales y privadas iban aumentando, sobre todo porque la actividad de la industria registraba una fuerte mejora, asociada a la sustitución de importaciones.
Este comportamiento positivo de la economía en 2003 también tendría impacto sobre 2004: establecería un piso de crecimiento de 4,6 puntos por efecto del llamado “arrastre estadístico”. Por eso, las estimaciones más prudentes dan cuenta de una posible suba de al menos 7% en el PBI de este año. En el comportamiento del Producto Bruto de 2003 jugó una influencia clave el aumento de la producción de bienes, que llegó a 14,4% respecto del nivel que tenía en 2002.
En este rubro, las subas más importantes se dieron en la construcción —creció 34,3%— y en la industria manufacturera (15,8%).
Dentro de la actividad industrial, el sector que lideró el crecimiento fue el textil, fundamentalmente porque la producción nacional sustituyó el consumo de origen importado que se encareció por efecto de la devaluación del peso. Una situación similar se vivió con las industrias metálicas básicas y la química.
Por otro lado, la construcción pasa también por una etapa de bonanza, asociada principalmente a proyectos de pequeña y mediana evergadura que fueron financiados en su gran mayoría con dinero que logró salir del corralón. O con dólares que dormían fuera del sistema financiero y que vieron multiplicada su capacidad de compra por la salida del uno a uno.
La contrapartida de este fenómeno se advirtió en la producción de servicios, que creció 4,1%, pero quedó lejos del nivel logrado por los bienes. Allí se destacó la suba de 12,3% en el comercio (mayorista y minorista). Pero esa mejora quedó contrarrestada estadísticamente por la caída de 15,7% que sufrieron los servicios financieros. Los bancos ya habían perdido un 15% durante 2002. Esto tuvo que ver con la pérdida de depósitos que hubo en 2001, como preludio del “corralito” y el “corralón”.
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