EN 5 AÑOS AUMENTARON 44% LOS PRESOS EN CÁRCELES FEDERALES
En la Argentina, el número de personas presas crece a un ritmo mucho mayor que la población del país. Según datos oficiales, en los últimos cinco años la cantidad de detenidos en las cárceles federales aumentó casi un 44%. En el mismo período, la población del país se incrementó en un 5%.
De acuerdo con las estimaciones que hace el INDEC, en 1999 había 36.398.577 habitantes en la Argentina y cinco años después, en 2004, la población había crecido a 38.226.051.
En los mismos años, según datos oficiales del Ministerio de Justicia (del que depende el Servicio Penitenciario Federal), los presos en cárceles nacionales pasaron de 6.767 a 9.738 (43,9%). De ellos, 4.975 (51%) son procesados, es decir personas que no han sido condenadas en juicio.
Si bien las cárceles nacionales albergan alrededor de una sexta parte del total de presos, la tendencia es general. Según las últimas cifras oficiales disponibles, la población carcelaria total aumentó entre 2002 y 2003 de 44.960 a 51.998 (15,6%) y los expertos la estiman hoy en 60.000. En la provincia de Buenos Aires la población penitenciaria casi se duplicó de 1998 a 2004.
Las causas de este fuerte aumento de la relación presos/total de la población son múltiples, según los especialistas consultados por Clarín.
El juez de Ejecución Penal Sergio Delgado señala que “una de las razones es que en el país viene aumentando, en promedio, la pena que se da a los condenados”. Dicho de otro modo, los condenados pasan más tiempo en la cárcel, en algunos casos porque la ley endureció las penas para un mismo delito; en otros, porque los jueces tienden a aplicar sentencias más duras.
Delgado también cree que la aplicación creciente del juicio abreviado —un acuerdo por el que el acusado acepta la pena que pide el fiscal— potencia el aumento de la población carcelaria. En casos de delitos menores, muchos acusados prefieren aceptar una condena relativamente menor que afrontar el juicio. “Pero si esa persona comete un nuevo delito, será reincidente y no podrá pedir la libertad condicional, por lo que pasará más tiempo en prisión”, explica el juez.
Para el abogado penalista y ex juez Eduardo Gerome “lo que revelan las cifras es que hubo en esos años un aumento en el índice del delito que se ve reflejado en el incremento de la población carcelaria. Y creo que, independientemente de lo que digan las estadísticas oficiales al respecto, el índice delictivo sigue en aumento”.
De acuerdo con el abogado penalista Hugo Wortman Jofre, otra causa es el aumento de los delitos relacionados con drogas: “La Argentina dejó de ser un país de tránsito para ser uno de consumo y elaboración, por eso hay cada vez más personas procesadas y condenadas en causas conectadas con la droga.”
Luis Dobniewski, docente de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires, opina que las causas profundas que hacen aumentar la población carcelaria son otras: “El sistema penal sanciona más severamente los delitos que cometen más frecuentemente las personas que pertenecen a los sectores sociales más marginados y no los delitos más graves. El que roba un auto suele estar en la cárcel hasta que lo llevan a juicio, pero el que comete un delito económico, o el funcionario que incurre en incumplimiento, es siempre excarcelado”.
En ese marco, Dobniewski sostiene que “hay una relación directamente proporcional entre la profundización de la marginación y la desigualdad en el país y el aumento del número de presos. Revertir esta tendencia es una cuestión en la que se requiere la acción de los tres poderes”.
En un trabajo titulado “Pasado y futuro del penitenciarismo en la Argentina”, publicado en la revista Abogados, el actual subsecretario de Política Criminal, Alejandro Slokar, también apunta a considerar la tasa de prisionización (medida en número de presos cada 100.000 habitantes) como una cuestión de Estado.
En el trabajo se analiza cómo países de similar cultura y problemática tienen tasas de prisionización marcadamente diferentes (por ejemplo, la de Estados Unidos es 600 y la de Canadá, 115). El último dato argentino es de 2003: 143 presos por cada 100 mil habitantes. Hoy habría pasado los 150. Slokar afirma que “contrariamente a lo que usualmente se sostiene, el número de presos no guarda relación con la frecuencia de los delitos y cada país lo decide políticamente”.
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