EN 50 PARTIDOS DE LAS PRIMERAS 5 FECHAS DEL CLAUSURA, APENAS SE CONVIRTIERON 99 GOLES
La Selección argentina cosechó el oro en los Juegos Olímpicos con un planteo generoso, hizo historia con el arco invicto y 17 goles a favor y un promedio de 2,83 goles por partido. A nivel doméstico la realidad es otra. El Apertura 2004 es el torneo con menos goles de los últimos nueve años. Se marcaron 53 goles menos que en las 5 primeras fechas del Clausura 2004.
Jugadas las primeras cinco fechas del Apertura, se registra el promedio de gol más bajo de los últimos 18 torneos. A partir de la temporada 95/96, cuando se comenzó a otorgar tres puntos por partido ganado y se obtuvo la peor marca de vulnerabilidad (91 goles en el torneo Apertura 95) nunca hubo tan poca resolución en las áreas: sólo se convirtieron 99 goles, un registro de 1,98 por partido. Es la segunda vez que no se superan los 100 goles en las cinco fechas iniciales.
El torneo Clausura 1998, que consagró campeón a Vélez, cuyo técnico era Marcelo Bielsa, es el más eficaz: 157 goles, y 3,14 de promedio. Lo sigue el Clausura 2004 que consagró campeón a River en el debut de Leonardo Astrada como entrenador, con 152 goles y 3,04 de promedio.
¿Por qué? Hay varias razones. Al retiro de Alberto Acosta se sumaron las ventas de dos de los máximos goleadores de la anterior temporada, Ernesto Farías y Fernando Cavenaghi —18 y 17 goles, respectivamente— al fútbol europeo. También emigraron Mariano González y Daniel Montenegro, dos volantes con buena llegada; Mauro Rosales, líder en asistencias (9 pases-gol) en el último año y promisorias figuras como Gonzalo Rodríguez —un defensor con presencia en el área rival— y César Carignano.
En este recambio de jugadores, Boca ilusiona con el regreso de Martín Palermo (anotó 20 goles en el Apertura 98, récord en torneos cortos) que sólo hizo dos goles y Newell’s sorprendió con la incorporación de Mario Jardel, un goleador de raza que se cansó de perforar redes en Brasil y en Europa, pero cuyo bajo desempeño en el debut lo relegó al banco de suplentes. San Lorenzo apostó a una promesa uruguaya, Juan Manuel Olivera, quien no es titular mientras que Independiente y Racing confiaron en repatriar a José Turu Flores y a Martín Cardetti, quienes se consagraron como los máximos goleadores del Clausura 95 (14 goles) y del Apertura 2001 (17 goles), que en este certamen sólo marcaron un gol cada uno. Claudio Enría y Jorge Cervera, dos delanteros temerarios, y Rubén Capria, un especialista en pelota parada, también pegaron la vuelta.
¿Romperredes? Hay muchos: Esteban Fuertes, José Luis Calderón, Ariel López, Silvio Carrario, Claudio Graf, Daniel Tilger, Maximiliano López, Eduardo Bustos Montoya, Martín Vilallonga, Gabriel Amato, Daniel Bilos, Cristian Castillo, Javier Mazzoni y jóvenes como Germán Herrera y Lisandro López. Pero el gol no aparece…
El Beto Acosta, nada menos, opina que “son rachas, como teníamos los goleadores. Creo que con el correr de los partidos se va a normalizar. No creo que sea por planteos tácticos ni nada de eso. Cuando pasen los partidos, los equipos van a aceitar su funcionamiento”. En cambio, otro goleador histórico, Alfredo Tanque Rojas dice que “creo que es porque hay varios equipos, sobre todo chicos, que están peleando el descenso y eso genera dos campeonatos: los de arriba y los que luchan por no descender. A los de abajo les sirve el empate y no salen a buscar el partido. Estudiantes, que está a dos puntos de los líderes, es un ejemplo”.
Para Alberto Rendo, “están faltando delanteros de punta. Además muchos equipos juegan con un solo punta, el único que juega con tres delanteros es Bielsa”. El técnico Néstor Craviotto opina que “hay muchos cambios de jugadores, lo que no da la posibilidad de trabajar algunas cosas. La mayoría juega con un 4-4-2, así que la mayoría mantiene un nivel parejo” y Roberto Saporiti señala que “está faltando creatividad, salidas por afuera y presionar un poco más. Hay muchas líneas de cuatro muy cerradas del medio para atrás pero comprendo a los equipos chicos que no tienen recursos”.
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