EN ALTO VERDE LOS BOTEROS SUMAN NUEVOS CLIENTES
El 6 de octubre de 2005, los boteros de Alto Verde cambiaron para siempre sus tradicionales embarcaciones por modernas lanchas, al mismo tiempo que dejaban atrás, con un poco de tristeza, una de las postales más clásicas de la zona costera de la ciudad cordial.
Hoy, casi un año después, los trabajadores reconocen que las cosas se modificaron en forma positiva, para beneficio de ellos y de los usuarios que cruzan a diario.
“La situación dio un vuelco total, se nos facilitó mucho el cruce y la gente utiliza más el servicio. La cantidad de pasajeros se incrementó alrededor de un 30 por ciento”, aseguró Ramón Vega, presidente del grupo de boteros.
Hoy cada viaje, para el pasajero común, cuesta 75 centavos. Los escolares, con el guardapolvos blanco, pagan 25 centavos, y los secundarios, 50 centavos. El cruce con bicicleta tiene el valor de un peso.
Muchos albañiles, empleados públicos y docentes hacen el viaje a diario. Algunos van y vuelven dos veces al día. A ellos se suma un gran números de chicos que concurren a las escuelas cercanas al Puerto Piojo –la parada del lado santafesino.
Los boteros relatan que durante los fines de semana llega una gran cantidad de turistas, la mayoría es de la zona, que utiliza el servicio para conocer las islas y disfrutar de un día de pesca. Los trabajadores afirman que “se pueden sacar amarillos, moncholos, patíes, mandubés y también hay bogas”.
Hay paseos en lancha duran dos horas y también salidas de jornada completa que cuestan alrededor de 25 pesos por persona –si son tres pasajeros o más.
“La verdad es que hay lugares que incluso la gente de la ciudad no conoce, por eso invitamos a todos a que se acerquen y vean las islas y la naturaleza que tenemos”, señaló Miguel Espinillo López. Los boteros contaron que muchos estudiantes de intercambio y turistas extranjeros ya utilizaron el servicio y ya se comprometieron a volver.
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