EN BARRIO EL ARENAL SE HARÁ CLASIFICACIÓN DE RESIDUOS
La calle General López desemboca, hacia el oeste, en El Arenal. Allí, el paisaje no difiere demasiado de otros barrios y una postal se repite como en otros puntos de la ciudad: hay basura dispersa y humo, como saldo de la quema.
Desde hace años, el cirujeo es una realidad en la ciudad y la crisis no hizo más que aumentar la cantidad de familias que viven del rebusque. Es innegable: la basura pasó a ser una actividad económica.
Un proyecto financiado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo pretende asegurar mejores condiciones para la actividad, beneficiando en forma directa a las personas que acopian, compran y venden materiales que pueden rescatarse de la basura, pero impactando al mismo tiempo en el medio ambiente.
Para ello se construyó el primer clasificador de residuos sólidos domiciliarios, justo donde General López está por terminar. Esta mañana se hizo una primera presentación pública del proyecto que involucra también al municipio, el cual aportó terrenos y asistencia técnica; Apyme, que construyó el predio a través de una de sus asociadas; universidades, con capacitación, y organizaciones no gubernamentales de El Arenal y San Lorenzo.
También estuvo en el lugar Mirta Flores, como representante de la planta de clasificación que funciona desde hace seis años junto al relleno sanitario.
DOBLE OBJETIVO
Sergio Buchara, representante local del PNUD explicó que el objetivo es “ir mejorando los ingresos a las familias y llevarlas de la asistencia del Estado a un trabajo genuino”. La práctica del cirujeo, sin ninguna organización, redunda en un perjuicio para quien lo practica y el resto de la comunidad: la basura se esparce, tapa desagües y se convierte en foco infeccioso a través de la proliferación de alimañas.
“Gradualmente, se irá mejorando el entorno y devolviendo la dignidad a las personas”, confió Buchara.
En el lugar se encontraban, además, el representante de la comunidad en el Hosp. Iturraspe, Mariano Figueroa -que desde Guadalupe Estratégico pilotea un proyecto de preclasificación de residuos- y funcionarios de Servicios Públicos. Su titular Martín Gainza señaló que en la ciudad hay más de 250 minibasurales, con el impacto que significa en el medio ambiente del barrio. Coincidió en que el fin será organizar, proteger el medio ambiente y dignificar, a través del trabajo, a la gente.
FUTURO INMEDIATO
Hay un segundo clasificador en marcha en La Loma, que tiene el apoyo de la vecinal Sarmiento. “Ya se iniciaron las reuniones y están los insumos comprados porque a las familias se les van a mejorar los carritos, se van a entregar ropa de seguridad y herramientas para que vayan limpiando el territorio”, anticipó Buchara.
A los elementos de trabajo se sumará capacitación, primero, a los promotores ecológicos -asistentes sociales, líderes barriales, promotores de las ONGs- para lograr un efecto cascada hacia las propias familias.
En varios frentes
El proyecto más avanzado para un segundo clasificador de residuos está ubicado en el barrio La Loma, detrás de barrio Cabal. Pero el objetivo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo es erigir diez predios similares en toda la ciudad.
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