EN BRASIL DICEN QUE LULA TUVO UNA ACTITUD DÉBIL ANTE EVO
Esperaban una mayor defensa a Petrobras y que Bolivia garantizara públicamente que no habrá cambios en el suministro de gas a Brasil. El canciller Amorim rechazó las críticas y dijo que son cuestionamientos “oportunistas” de cara a las próximas elecciones.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva recibió una lluvia de críticas por lo que analistas y políticos consideran una actitud débil frente a la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. También cuestionaron que haya tratado con sus pares de Argentina, Néstor Kirchner, y Venezuela, Hugo Chávez, un tema bilateral brasileño-boliviano.
La expectativa en los medios políticos y empresariales brasileños era que Lula consiguiera de Morales una garantía pública de que no habrá alteraciones en el suministro a Brasil, cuya poderosa industria se alimenta del gas boliviano. Y que defendiera la presencia en ese país de la estatal Petrobras tras la nacionalización anunciada por La Paz el 1 de mayo.
La mayoría de las críticas apuntan a que, como Morales siempre habló de Lula como su “hermano mayor” y destacó la importancia de Petrobras para su país, se esperaba que el mandatario boliviano diera un plazo para negociar el papel de la compañía y el tema de los precios de venta de gas a Brasil.
“No sé hasta que punto está seguro el abastecimiento…si ya se rompieron los contratos”, afirmó Paulo Kramer, de la firma consultora Kramer y Asociados. “No tenemos ninguna garantía…ni tampoco cuál será el destino de las inversiones que hizo Petrobras” en Bolivia a lo largo de la última década y que superan los 1.500 millones de dólares.
El canciller Celso Amorim rechazó esos cuestionamientos y dijo que se trata de una reacción “oportunista”, de cara a las elecciones presidenciales de este año. Por su parte, la senadora oficialista Idelí Salvati, afirmó que Lula actúa a como “un jefe de Estado que tiene posición estratégica en las relaciones latinoamericanas”.
Estas reuniones entre presidentes “no resuelven cuestiones técnicas, son simbólicas. Y el simbolismo que transmitió, desde el punto de vista de Brasil, fue malo”, opinó Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Ideias, en Brasilia.
“La soberanía de Bolivia la defiende Bolivia, no Brasil. A Brasil le corresponde defender sus intereses, o sea, Petrobras. Y la actitud fue muy frágil, pero eso es Lula”, afirmó Lopes. Por el camino que lleva el gobierno del presidente Lula “sólo nos falta devolverle a Bolivia (el estado brasileño de) Acre y pedir disculpas por la demora”, añadió refiriéndose al estado fronterizo que tras una confrontación con Bolivia fue anexado por Brasil en 1903.
Lula “ofreció ayuda a un gobierno que rompió contratos, hirió los intereses brasileños, irrespetó acuerdos firmados con Brasil. En la práctica, Brasil va a pagar a Bolivia por causarnos prejuicios”, dijo en su columna económica la comentarista Miriam Leitao, del diario O Globo, refiriéndose a que los cuatro mandatarios emitieron al final de su encuentro una declaración de siete puntos, el último de los cuales indicó que los mandatarios “acuerdan incentivar inversiones conjuntas a fin de favorecer el desarrollo integral de Bolivia”.
“El presidente Lula tendría que decirle duramente a Evo Morales que…puede buscar un arbitraje internacional”, señaló el senador Arthur Virgilio, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el mayor de oposición. El legislador pidió que Brasil retire a su embajador de Bolivia y sólo deje a “alguien de una jerarquía menor, para que el gobierno boliviano pueda sentir que no agradó” la forma en que se anunció y se trató la nacionalización de los hidrocarburos de Bolivia.
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