EN BUSCA DE LA PYME PERDIDA
Los protagonistas son desocupados, artesanos y ex obreros, familias enteras que se quedaron sin ingresos a medida que la década de los 90 transformaba a una ciudad comercial e industrial como Rosario en tierra arrasada. Con la incorporación de los planes sociales y los apoyos institucionales surgidos como emergentes de la crisis terminal de 2001, se plantearon realizar emprendimientos productivos “para parar la olla” o “para tener un rebusque”. Pero a la vez les permitió revalorizar su propia experiencia de trabajo, su talento y creatividad. Incluidos en los programas municipales de Economía Solidaria –algunos con apoyo económico–, los emprendedores de Vestimenta y Calzado se lanzaron a la aventura. En la muestra realizada el jueves pasado, se presentaron 30 emprendimientos con sus propias marcas de zapatos y prendas, confeccionadas en talleres familiares y con un perfil artesanal y alternativo.
La muestra fue organizada por la Secretaría de Promoción Social de la Municipalidad, en el galpón que ocupa el Centro del Juventud, con un desfile de modelos que exhibieron la particular producción en una pasarela.
En uno de los puestos, Ángela contó que fabrica camisas de vestir en su casa de Arroyito. Los diseños son de su hijo y en el emprendimiento trabaja toda la familia. “Las vendemos por encargo, vamos haciendo contactos personales y tomamos pedidos por talles especiales. Esto surgió cuando mi marido y yo nos quedamos sin trabajo”, relató.
“El algodón, el algodón peinado o el poliester, son telas muy caras y como no tenemos máquinas para hacer las costura todo se hace costoso. Pero mantenemos la calidad del producto y un buen precio. Ojalá obtengamos algún crédito para comprar máquinas; mientras tanto, tenemos una marca y trabajamos en pequeña escala pero haciendo una buena clientela”, agregó la mujer.
Daniel se especializa en el calzado de damas y dice que su producto es “enteramente original”: sandalias tejidas al crochet. “Es todo artesanal y cada sandalia es única, la idea es iniciar una producción. Se me ocurrió llevar adelante esta incitativa después de 30 años de trabajar en este rubro”, dice el hombre con entusiasmo.
En tanto, dos jóvenes diseñadores gráficos, Néstor (25) y Alejandra (23), comentaron que decidieron confeccionar remeras y estamparlas con un sello joven y novedoso. “Los dos trabajamos en la confección, el diseño y a la vez somos los vendedores, como casi todos los emprendedores que están aquí”, destacó el joven. “Arrancamos porque como diseñadores gráficos no encontrábamos trabajo. Ahora, estamos contentos porque es una tarea que nos gusta, nos divierte y nos desafía la creatividad”, agregó Alejandra.
Élida es una mujer que se especializa en hilados artesanales. Relató que luego de quedarse sin su trabajo de 15 años en un fábrica, y casi sin darse cuenta, volvió a rescatar algo que tenía un poco olvidado: las enseñanzas de su madre santiagueña en el telar. Así, con un Plan Trabajar comenzó a asistir al Centro Crecer Nº 12, en el Distrito Sudoeste, tomó nuevos cursos de hilado y pudo volver a trabajar sobre una tradición ancestral que estaba dormida en ella.
También en la muestra se encontraban en exposición marcas de vestimentas para adolescentes y niños, vestidos de novias, carteras, ropa de cuero y bijouterie. Pero todavía queda un largo trecho por delante, según admitió el propio secretario municipal de Promoción Social, Pedro Pavicich, en cuanto a los apoyos económicos necesarios para impulsar los proyectos.
“Es algo planteado como posibilidad; por eso es importante que se realice esta muestra que permite despertar el interés de los posibles consumidores, proveedores y empresarios. Además, la idea es que se pueda generar una red entre ellos mismos y después se irá viendo como se resuelven las ayudas, a través de qué programas y qué líneas de crédito”, agregó el funcionario.
Por su parte, el coordinador del programa Daniel Destito, explicó que “se trabaja mucho en la capacitación. Se trata de encontrar una alternativa en la calidad del producto, un perfil particular para estar en línea con las nuevas demandas y los nuevos mercados porque no se puede competir en formas directa con las grandes marcas”, añadió.
Desde el programa municipal Rosario Emprende se plantean la posibilidad de “crear redes de productores y consumidores barriales”. El proyecto aparece como una forma de recuperar la iniciativa que en otros tiempos llevó a Rosario a ser un campo fértil de pequeñas y medianas empresas del rubro textil, aunque aún queda mucho por delante.
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