EN CABAL LAS HERRAMIENTAS ESTÁN PERO FALTA "VOLUNTAD POLÍTICA"
En aquel año, tras la catástrofe hídrica y en el marco de los proyectos destinados a reconstruir la ciudad, las vecinales Sarmiento y Centenario fueron seleccionadas por la Unidad Ejecutora de Reconstrucción de la Municipalidad y Naciones Unidas, para conformar los centros de desarrollo barrial. Allí se constituirían equipos técnicos para ejecutar proyectos de saneamiento ambiental, recolección de residuos, generación de empleo en grupos vulnerables, reparación de viviendas, asistencia, seguridad y ordenamiento en el desarrollo de los barrios.
Con ese objetivo se entregaron herramientas destinadas, por un lado, a la reparación de viviendas dañadas por la inundación, y por el otro a una planta de preclasificación de residuos.
En Sarmiento las herramientas están desde fines de 2003, pero los proyectos aún no se ejecutaron. “No las podemos poner a andar porque no hay un monto determinado para relevar las necesidades vivienda por vivienda. Cada uno hizo lo que pudo con los 4.000 pesos que recibió de subsidio”, explicó Manuel Miralles, titular de la vecinal que corresponde a barrio Cabal.
El otro proyecto, para generar una planta de preclasificación de residuos, que permita organizar la tarea de cirujeo y mantener el barrio y los propios domicilios más limpios, tampoco se llegó a concretar. Aún no se asignó un predio y también hacen falta recursos.
Una función social
Para la primera propuesta llegaron hormigoneras, baldes plásticos, palas anchas, palas de punta, algunos metros de madera, plomadas, niveles, martillos carpinteros, picos, cintas métricas, mazas, fratachos, filtros, hilo, tanza, mangueras de nivel y reglas de metal. Para el segundo, carretillas, botas, ropa, guantes, gorros y un kit de limpieza.
“Todo esto cumple una función social de crecimiento, pero si no se hace desde el Estado y con recursos no alcanza”, reflexionó el dirigente vecinal.
Mientras tanto, “las herramientas están y había que ponerlas en custodia, pero de allí a llevar los proyectos a la práctica hay una gran distancia”, añadió.
Miralles evitó entrar en el complejo terreno de las responsabilidades estatales: “No podemos quedarnos en discutir si es problema de la provincia o de la Municipalidad. Hay que priorizar a la gente y darles la posibilidad de que vivan con dignidad”. La misma dignidad reclama para unas 46 familias que viven en condiciones de hacinamiento a ambos costados de un pasillo ubicado entre Boneo y Zeballos. “Se podría haber destinado parte de lo que llegó para solucionar este problema”.
Para Miralles queda en claro que “hay muchas cosas por hacer pero falta una decisión política”.
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