EN CANDIOTI NORTE LOS VECINOS CLAMAN POR APERTURA DE CALLES
Vecinos autoconvocados de Candioti Norte vienen reclamando desde hace tiempo dos obras que resultan prioritarias para cambiar la fisonomía del barrio y mejorar sus condiciones: cordón cuneta para 16 cuadras y apertura de calles que faciliten la comunicación este-oeste. Sobre el primer punto existe un compromiso por parte de Obras Públicas municipal para llegar con la obra en la mitad de las cuadras a mediados de julio. Sobre el segundo, el panorama resulta un poco más complicado.
Una de las aperturas que se solicita es la de Pedro Díaz Colodrero y Dorrego, y de aquélla con Vélez Sársfield, para permitir el paso de vehículos no sólo particulares sino también de servicios públicos y de emergencia (ambulancias, móviles policiales, taxis, remises). La otra es en Avellaneda al 4700, a metros del dispensario que funciona en la intersección con Gutiérrez. Hasta ahora no hay una respuesta positiva, pero entre los vecinos la preocupación aumenta.
Zona de riesgo
Es que en la zona de Colodrero y Dorrego, a metros de la ciclovía, sobre terrenos ferroviarios se ha conformado una zona de riesgo y los robos se suceden. Un joven del barrio estrenó sus 18 años con una denuncia policial, luego de que el fin de semana y horas después de haber sido despojado de dos de sus regalos más preciados: una campera y un celular. Un adolescente volvió a su casa con una zapatilla, la que se salvó de los ladrones que lo obligaron a correr hasta su casa. El martes por la tarde, mientras los vecinos relataban su situación a los medios, otro chico se escapaba de un robo seguro.
La situación es conocida por la policía, la Municipalidad y los servicios públicos y de emergencia: todos coinciden en la necesidad de facilitar el tránsito por esa zona y realizaron los trámites necesarios para lograrlo, pero para ello se requiere de una autorización del Onabe, con jurisdicción en la zona.
Con esa intención los vecinos hicieron notas y lograron reuniones, incluso con autoridades del Belgrano Cargas, que respondió que ese sector es utilizado como playa de maniobras. Precisamente, al secretario de Obras Públicas Edgardo Ragalli le respondió que dicho cruce no es oficial ni se ajusta a las normas vigentes, sino “un paso generado en forma clandestina” por lo que en su momento fue cerrado. En efecto, el paso que se había formado “de hecho” terminó interrumpido casi en su totalidad por un vallado.
En la respuesta de Belgrano Cargas al municipio se aclara que “las normas para cruces entre caminos y vías férreas (…) establecen la prohibición de efectuar cruces de nivel dentro de playas ferroviarias, principalmente por razones de seguridad”.
En diálogo con este diario, Ragalli señaló que “hemos hecho todas las aperturas de calles posibles y la intención era hacer más, pero no están autorizadas”. Mientras tanto, la falta de comunicación este-oeste deriva en extensos rodeos para llegar, en algunos casos, a doscientos metros de donde se quiere ir.
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