EN CATAMARCA KIRCHNER ESTRENÓ UN NUEVO ESTILO DE CAMPAÑA: LA CAMINATA ENTRE LA GENTE
El Presidente Néstor Kirchner apeló al “factor sorpresa”, ayer en Catamarca, para dejar inaugurado de hecho un estilo con sello propio para la campaña electoral: una larga caminata por la ciudad, de más de 15 cuadras, entre una multitud que se empujaba por tocarlo y besarlo.
Kirchner fue a Catamarca en plena campaña electoral. Apoyó a los candidatos del Frente para la Victoria —que esta vez va separado del Gobernante Frente Cívico que lidera la UCR—, entregó viviendas y fondos, citó otra vez a Cristina, les pegó a los “políticos profesionales” (Eduardo Duhalde, Luis Barrionuevo y Ramón Saadi entran en esta categoría desde la óptica oficial) y el Gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral lo declaró “huésped de honor” y “visitante ilustre”. En el aeropuerto, había tenido una reunión con los padres de María Soledad Morales, la adolescente asesinada en 1990.
Nadie lo esperaba, y mucho menos los esforzados funcionarios de protocolo y los agentes de seguridad. Kirchner después de hablar en un estadio cerrado ante 6.000 personas —la capacidad estuvo colmada— anunció que haría a pie el camino hasta la Catedral. Alrededor suyo se armó una nutrida procesión que alteró la siesta catamarqueña. La lenta caminata llevó más de una hora.
El acto “institucional” había sido organizado por el oficialismo local, pero las tribunas fueron copadas por los kirchneristas cuya silbatina casi no dejó escuchar el discurso del gobernador, quien también fue halagado por el Presidente. Pese al apoyo explícito a sus adversarios electorales, Brizuela no quiso perderse la caminata y avanzó varios metros adelante. “Debe ser la primera vez en su vida que el Gordo (por Brizuela) camina tanto”, ironizó un legislador local.
El “estilo caminata”, abalanzándose él mismo sobre a gente, había comenzado cuando asumió: el 25 de mayo de 2003 cruzó las vallas para mezclarse entre la multitud en la Plaza de Mayo y recibió un golpe con una cámara fotográfica en la frente.
Ayer, la diferencia fue que caminó más de 15 cuadras durante más de una hora, entre las 14 y las 15.20, en un día espléndido con 26º de temperatura.
En 1983, el sello electoral de Raúl Alfonsín eran los actos masivos. Y desde el 89, la imagen de Carlos Menem se asoció a las caravanas de automóviles, que cumplían el doble objetivo de recorrer más extensiones sin que se note la cantidad de gente.
De todas su visitas, en ninguna provincia Kirchner había tenido esta novedosa actitud. “Le caminó la provincia a Barrionuevo”, desafió un hombre de la comitiva presidencial. Es que el sindicalista —candidato del PJ junto a la esposa de Saadi, Pilar Kent— fue sindicado como instigador de los huevazos que le tiraron a Cristina Kirchner cuando visitó Catamarca en 2003.
Kirchner dedicó un largo párrafo de su discurso a “los profesionales de la política que no se retiran, y que sólo los puede retirar el voto de la gente”. No nombró a nadie, pero uno de los destinatarios fue Duhalde. Desde la presidencia aclararon que también el palo fue para Barrionuevo, Saadi y Castillo.
Los candidatos a diputado del Frente para la Victoria —Eduardo Pastoriza, Lucía Corpacci y Raúl Jalil— no se separaron de Kirchner. Tampoco los dirigentes del Frente Grande y de Barrios de Pie. Y hasta el PO levantó sus anunciados piquetes porque llegó a un acuerdo por más planes sociales.
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