EN COLOMBIA, BOCA ENFRENTA DESDE LAS 21.15 A ONCE CALDAS BUSCANDO SU SEXTO TITULO
El fútbol es el motor que provoca las más dispares conjeturas, presunciones o pronósticos, antes de que comience a rodar la pelota. Se ensayan decenas de teorías, se grafican cientos de movimientos, se ejemplifican posturas tácticas, se advierte sobre las estrategias. Se lanzan proclamas en forma abundante. Así es el fútbol. Previsible, estudiable, analizable, en lo previo. Después, ¿quién verdaderamente conoce el después?
Así se presenta esta final final entre Once Caldas y Boca. El partido más esperado, el que hará latir corazones y palpitar emociones desde las 19.15 hora local y las 21.15 allá en Buenos Aires y casi toda la Argentina. Vienen de un empate con distintos sabores: dulce para la gente identificada con el Once y bastante insípido para Boca. Abierto a cualquier definición en la pura realidad. Por las cualidades mostradas por ambos equipos.
¿Cómo jugarán? Las estimaciones indican que Once “hará” lo que le más le conviene. Esto es: resguardarse y agazaparse esperando que llegue la oportunidad para embocarlo a Boca. ¿Y Boca? Aquí, mensaje “cuadriculado” mediante, se lo considera el pariente mayor del Once Caldas. Y no es tan así. Boca no luce habitualmente trajes de brillo, pero salvo contra River en el Monumental, cuando obtuvo el boleto a la final pese a perder 2-1, no suele ser pura especulación. Aprieta en el medio y sale, aunque últimamente le cueste armar jugadas claras, nítidas, punzantes, para resolver. No es su actual punto fuerte. Habrá que ver cómo usa y usufructúa su experiencia, porque vuelven Luis Perea, Raúl Cascini, Fabián Vargas y Carlos Tevez. El primero había sido relegado por Bianchi en los partidos anteriores; los otros tres ya cumplieron sus respectivas suspensiones y están listos para darle a Boca aire fresco. Lo necesitará, sin dudas, para hacerle frente a un equipo al que impulsarán miles.
Partido cerrado, se presume o lo presumen (con escaso margen para la creación y todas las fichas puestas en la lucha) porque todo puede pasar a un segundo plano si hay un gol rápido —para cualquiera—, una expulsión u otra circunstancia que modifique los planes “originales externos”. Es que en fútbol todos saben y nunca se sabe.
El técnico Luis Fernando Montoya se recibió, fama mediática mediante, en un declarante misterioso. Elevado al altar por los resultados, asume el papel de estratega consagrado. Por eso no se conoce aún el equipo: seguramente ya tiene el plan maestro a su disposición y no quiere revelarlo, para sorprender. Igual se rumorea que entrarán los mismos que arrancaron en la Bombonera. O a lo mejor ingresa Dayro Moreno por Arango para darle más agresividad. ¿Un punta, dos puntas? Final y punto, esa es la gran verdad. Ojalá que sea digna. Y recordable. Nada más que eso. No es mucho pedir. Hay un título grande de por medio.
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