En Comodoro Py ya imaginan cómo será la relación con el nuevo Gobierno
Es el edificio judicial donde se tramitan los casos de corrupción más importantes. Tras los resultados del domingo, esperan una mejor sintonía con el Ejecutivo.
Hasta el domingo había muchos jueces y fiscales federales que descontaban el triunfo en las elecciones presidenciales de Daniel Scioli. Es más, operadores judiciales del gobernador bonaerense caminaron la semana pasada los pasillos de Comodoro Py, llevando mensajes de amor y paz desde La Ñata. Scioli tiene desde hace años una muy fluida relación con varios de los magistrados que toman decisiones en los casos de corrupción más resonantes.
Si Scioli llegaba a la Casa Rosada la relación iba a transcurrir por los canales habituales. Los mismos emisarios que llevaban y traían novedades desde Retiro a La Plata, iban a seguir ocupándose de los casos judiciales con relevancia. Incluso varios jueces se presentaban como puentes entre Comodoro Py y el gobernador bonaerense.
Ya había quedado atrás la omnipresencia judicial que tuvo durante el kirchnerismo la estructura que desde la Secretaría de Inteligencia y por orden de los Kirchner manejaba el ahora espía más buscado, Jaime Stiuso.
Ese modo de influir en los Tribunales -áspero en algunos casos- había sido reemplazado por las instrucciones que desde la Secretaría Legal y Técnica enviaba el candidato a vicepresidente Carlos Zannini a través de varios operadores jóvenes: el actual número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Juan Martín Mena, el flamante juez federal de La Plata Ernesto Kreplak y el fiscal federal Franco Picardi.
La coordinación operativa de ese sector de influyentes en la Justicia está a cargo del derrotado candidato a intendente por el kirchnerismo en Lanús, el camporista y virtual ministro de Justicia Julián Álvarez.
Directamente o a través de fiscales militantes, Álvarez hacía conocer los deseos judiciales que emanaban desde la Presidencia de la Nación para que esos deseos se convirtieran en fallos. Hasta la semana pasada, desde cercanías de Álvarez se hablada de continuidad en un gobierno de Scioli a pesar de que el camporismo no ha comulgado mucho con Ricardo Casal, a quien el gobernador había presentado como futuro ministro de Justicia.
El lunes 26 de octubre, luego de confirmarse el escenario de ballotage, comenzó a correr por Comodoro Py la sensación de que Mauricio Macri será quién ocupe el sillón de Rivadavia. Y, según pudo determinar Infobae, tanto jueces como fiscales, esperan una nueva forma de relacionamiento.
El ministro de Seguridad de la Ciudad, y ex juez federal, Guillermo Montenegro, conoce a casi todo el mundo en ese edificio. Y se lo considera un interlocutor aunque no el único.
Si Macri cumple con lo que prometió y el radical Ernesto Sanz es designado ministro de Justicia, varios imaginan el inicio de una etapa de mayor “institucionalidad” para canalizar la relación entre el Poder Ejecutivo y la siempre politizada justicia federal. Creen que con Sanz se iniciará una etapa de diálogo entre el gobierno y Comodoro Py sin intermediarios.
Es inevitable, cuando se analiza un nuevo escenario judicial, escuchar el nombre de Alejandra Gils Carbó la Procuradora General que extendió la militancia kirchnerista al Ministerio Público.
Jueces y fiscales no kirchneristas -pero no necesariamente macristas- imaginan, si gana el Jefe de gobierno porteño, una convivencia incómoda entre el Poder Ejecutivo y la estructura militante que creció desde 2012 a partir de las nuevas designaciones de Gils Carbó. En cambio, en el caso de que Scioli se impusiera en el ballottage, Gils Carbó no es percibida -por lo menos por ahora- como una hipótesis de conflicto.
Coinciden en Comodoro Py que la llegada de Scioli o Macri a la Presidencia cambiará la composición del Consejo de la Magistratura donde el kirchnerismo ha tenido preponderancia en los últimos tiempos. Y los jueces ven esta situación como otro de los cambios de época auspiciosos para sus propios intereses.
Fuente: Infobae
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