EN DIPUTADOS ALERTAN SOBRE DOS PRODUCTOS
En el caso de la atracina su principal fabricante es la empresa Syngenta y en caso de estar comercializándose, el legislador requiere conocer los usos, aplicaciones, características técnicas, formas de comercialización, procedimiento de venta, aplicación y cuidados, riesgos, categoría establecida dentro de la ley 11.273 y controles realizados o exigidos para tal producto.
En cuanto al Sudan I pregunta si se ha detectado en la provincia y si se realizan controles para saber de su presencia en productos alimenticios.
Contaminantes
Mascheroni no duda en afirmar que ambos productos generar “un riesgo objetivo para la salud humana”.
La atracina es un pesticida que se aplica fundamentalmente a la soja, el maíz, la caña de azúcar, la piña y el césped y según el legislador puede producir la contaminación de los cursos de agua, lo que llevó a su prohibición en la Unión Europea.
“Estudios realizados sobre personas expuestas al pesticida indican que podría estar vinculado al desarrollo de cáncer de próstata y el linfoma de NonHodgkin. Pruebas de laboratorio lo relacionan además con otros tipos de cáncer y problemas hormonales que podrían interrumpir el proceso reproductivo y del desarrollo” dice en los fundamentos del pedido de informes.
En cuanto al Sudán I, también está prohibido por la Unión Europea, porque puede provocar cáncer. Señaló que Inglaterra desautorizó su consumo y retiró del mercado sopas, pizzas, salsas y productos precocidos que lo usaban.
Acotó que Sudán I normalmente es utilizado como colorante para aceites industriales, combustible o crema para zapatos y está prohibido en los productos alimentarios.
Se trata de un tinte rojo utilizado habitualmente como colorante en aceites, ceras, petróleo y en los productos para sacar brillo al calzado o a los suelos.
“El alto grado de industrialización y el carácter centralizado de la cadena alimentaria actual contribuye a la magnitud del problema ya que las principales cadenas de supermercados dependen de un puñado de empresas para los ingredientes de sus alimentos procesados. El uso de salsas con aditivos para darles color y gusto está generalizado, con lo que las comidas terminan sabiendo igual, y cuando una sustancia como Sudan I se introduce en la cadena, la contaminación es generalizada” advierte Mascheroni.
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