“EN ECONOMÍA SIGUEN SIN ENTENDER LO QUE REPRESENTA LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN Y CIENCIA”
Tras concretarse la primera reunión del año entre el rector de la Universidad Nacional del Litoral, Ing. Mario Barletta y los decanos de las nueve facultades de la casa de estudios, las autoridades universitarias reclamaron al gobierno nacional “una urgente recomposición salarial” para el sector educativo y científico.
El reclamo presupuestario de las universidades nacionales se reavivó en 2005 luego de ser conocidos los aumentos otorgados al personal del Poder Judicial, “que ponen en evidencia la inequidad que sufren los universitarios y, al mismo tiempo, la ausencia de políticas que inviertan en ciencia y educación para el desarrollo autónomo y sustentable del país”, señalaron las autoridades de la UNL.
Sin embargo, Barletta aclaró que “el reclamo no tiene que ser entendido en detrimento de otras entidades del Estado como la Justicia, la Seguridad y la Administración Pública Nacional”. “No estamos diciendo que haya gente que gana más de lo que debe, pero sí decimos que hay mucha gente en nuestro país que no gana lo que debe. Y esto no deviene de la falta de recursos, sino de la inexistencia de políticas que promuevan dentro del Estado mayor equidad en la distribución de los recursos. La verdad es que hay sectores que no son considerados estratégicos y por eso están en el lugar que están en la escala salarial”, disparó el rector.
Porcentajes estáticos
Según se informó, el presupuesto de la Universidad no ha variado en relación al de 2004. Pero más aún: en la última década, la participación del presupuesto universitario en la recaudación total del país es cada vez menor. Mientras en 1994 era del 4,4%, hoy es del 2,7%. Barletta sostuvo que “si a esto agregamos las buenas noticias respecto al incremento de la recaudación nacional, este porcentaje desciende cada vez más”.
Consultado sobre los aumentos presupuestarios anunciados en 2004 por el Gobierno Nacional, el rector de la UNL reconoció el incremento de $60 millones anunciado en diciembre del año pasado, pero advirtió que “ése fue un aumento para todo el sistema universitario, mientras que si sólo se hubiese mantenido la participación del porcentaje de las universidades con respecto a la recaudación, en 2004 hubiésemos tenido $1.200 millones más de los que tuvimos”.
Un profesor titular exclusivo con 10 años de antigüedad en la UNL tiene un sueldo de $1.800 aproximadamente. En tal sentido, Barletta añadió que “ese monto es para los docentes con la máxima categoría. Además, hay que tener en cuenta dos cuestiones: por un lado, que estos docentes por su condición de “exclusivos” no pueden realizar actividades fuera de la Universidad; y por el otro, que su sueldo llega a ese monto porque en la UNL se paga un incentivo a esta categoría de docente que no se abona en otras casas de estudios”.
Con respecto al personal administrativo, Barletta informó que “los empleados con las máximas categorías en las universidades apenas alcanzan los $1.000, mientras que en la Administración Pública Nacional el personal de similares jerarquías tiene sueldos de entre $5.000 y $8.000.
Lo único que puede explicar esta inequidad es que los sucesivos responsables de los destinos de nuestro país entienden que los burócratas que están en el poder central realizan actividades siete u ocho veces más importantes que quienes trabajan en la docencia, en la investigación y en la gestión de las universidades públicas nacionales”.
Con el mismo tono, Barletta remarcó que el problema del presupuesto de las universidades no es económico. “Que no nos digan que la escasez presupuestaria de las universidades es por la situación económica del país, porque los recursos que se requieren para comenzar una paulatina mejora en el ámbito de la educación superior son insignificantes en el contexto del presupuesto nacional. El problema es político, y consiste en entender a la ciencia y la educación entre las prioridades”.
Reclamo nacional
Consultado sobre la situación a nivel nacional, Barletta reconoció “una fuerte preocupación desde el ministerio de Educación y desde la secretaría de Políticas Universitarias a través de las gestiones de (Daniel) Filmus y (Juan Carlos) Pugliese, pero lamentablemente es evidente que desde el ministerio de Economía siguen sin entender lo que representa la inversión en educación y ciencia. Y esto es curioso –planteó Barletta– porque Lavagna y sus colaboradores se suponen hombres inteligentes que conocen las realidades de otros países y saben que, por ejemplo, Corea sufrió una crisis peor que la nuestra y pudo salir adelante apostando a la educación y la ciencia”.
Por su parte, Barletta confirmó que reclamará al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) una “posición mucho más decidida y firme” y dijo que espera que al menos aparezcan políticas que promuevan a un mediano plazo evitar estas fuertes inequidades. “No terminamos de comprender por qué aún en nuestro país no se toman decisiones más determinantes y contundentes en torno de la necesidad de la inversión en educación. Y esto no es un planteo corporativo, sino que es el convencimiento a partir del cual entendemos que educación y ciencia son el elemento que puede representar la alternativa para superar los problemas de nuestro país y encontrar el camino para el desarrollo autónomo y sustentable”, concluyó.
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