En el bloque aumenta el pánico a un efecto dominó
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Las potencias temen que la decisión británica impulse referéndums similares en otros Estados de la Unión.
En shock, sobrepasados por la incertidumbre social y el pánico en los mercados, los principales líderes políticos europeos admitieron ayer por primera vez la amarga realidad de que el edificio comunitario corre peligro de derrumbe.
El voto rupturista de Gran Bretaña colocó a los socios de la Unión Europea (UE) ante la urgencia de corregir el rumbo y evitar un efecto dominó en una decena de países donde partidos nacionalistas eurófobos presionan para forzar referéndums similares al que desató el Brexit.
“La historia llama a nuestra puerta. Lo que está en juego es la disolución de Europa: un peligro inmenso frente a los populismos y los extremismos”, dijo el presidente de Francia, François Hollande, en una declaración dramática desde el Palacio del Elíseo.
Su país está en la línea de contagio. Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional, corrió a celebrar las noticias del otro lado del Canal de la Mancha: “¡Viva la libertad!”, exclamó antes de exigir un referéndum sobre lo que llamó el Frexit, bandera segura de su campaña presidencial para 2017.
El holandés Geert Wilders (Partido de la Libertad) se sumó al reclamo en un país donde el rechazo a Europa crece a diario. En Dinamarca, Suecia y Austria también escaló desde el amanecer la presión por una votación de salida, alimentada sobre todo por fuerzas ascendentes de la derecha nacionalista.
“Es una fractura. Un golpe muy fuerte para Europa y para el proceso de integración”, fue el análisis de la canciller alemana, Angela Merkel. Citó de urgencia en Berlín a Hollande y al primer ministro italiano, Matteo Renzi, para enfrentar el terremoto financiero y discutir cómo reanimar una UE bajo amenaza.
Los xenófobos de Alternativa por Alemania se subieron a la ola del referéndum anti-UE. Pero Merkel pidió “calma” para actuar “con conciencia histórica”. Ella apela a la disciplina. Hollande, en cambio, pide solidaridad y acción. “No podemos quedarnos paralizados -enfatizó-. Europa debe reafirmar su existencia pagando el precio de profundos cambios.” Quiere una salida rápida de Gran Bretaña para iniciar el rediseño de la UE.
Renzi juega con él. “Europa es nuestra casa y necesita ser reformada”, alertó en su mensaje a los italianos después del Brexit. Él enfrenta una doble presión interna. El ascendente Movimiento Cinco Estrellas reafirmó su crítica al rumbo europeo y su rechazo a la continuidad en el euro. “Europa tiene dos caminos: o cambia o muere”, dijo ayer su líder, Beppe Grillo. En paralelo, la ultraderechista Liga Norte vigorizó su exigencia de un referéndum para salir de la UE.
El impacto de la decisión británica hizo saltar por los aires la campaña en España, cuando faltan dos días para las elecciones generales.
El presidente Mariano Rajoy pidió “tranquilidad” a la población, pero no se privó de usar la crisis como arma contra sus rivales de Podemos, el partido de los indignados que clama por acabar con las políticas de austeridad europeas. Dijo que “no es momento de añadir incertidumbres”. Un spot de última hora de su partido lo pone más claro: “Sólo el PP puede evitar un triunfo de los extremistas y radicales”.
España es uno de los países donde hay menos rechazo a la UE. Promueve salir de la crisis con un avance de la integración “a toda velocidad”, como dijo el canciller, José Manuel García-Margallo.
El desafío al statu quo se afianza en países del Este de incorporación reciente al bloque, como Polonia, República Checa y Hungría, donde gobiernos nacionalistas promueven una reforma de los tratados que permita recuperar parte de la soberanía cedida a Bruselas (sobre todo en materia migratoria).
“Europa debe sacar conclusiones urgentes -opina el catedrático de derecho y experto en integración José María de Areilza-. La UE debe reconectarse con las inquietudes de los ciudadanos que se sienten relegados. Y los gobiernos no deben usar la democracia directa para decidir cuestiones tan complejas que dividen un país en dos.”
Robin Niblett, director del think tank Chatham House, añade que las potencias europeas “necesitan encontrar una narrativa contra el proceso de proyección que se vivió en Gran Bretaña”, donde los rupturistas consiguieron convencer a una mayoría de que toda la culpa del debilitamiento del Estado de Bienestar es de la UE.
Los líderes de las instituciones europeas asumen la urgencia. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, lo expresó de mil formas ayer en Bruselas. Pero sobre todo con un monosílabo y un gesto. Al final de su discurso le preguntó un periodista inglés: “¿Es el principio del fin del proyecto europeo?”. Respondió: “¡No!”. Y se retiró de la sala.
La vorágine que desató el Brexit
Consecuencias inmediatas de un referéndum crucial
3.00: Los resultados a favor del Brexit lideran el escrutinio y la tendencia ya no se revertiría; en Asia empieza el derrumbe mundial de los mercados
4.40: Tras el triunfo del Brexit, Declan Kearney, líder del partido republicano de Irlanda del Norte, Sinn Fein, reclama un referéndum para unirse a Irlanda
5.50: La líder del gobierno escocés, Nicola Sturgeon, plantea la posibilidad de un nuevo referéndum sobre la independencia de su país
7.55: El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, le pide a Gran Bretaña que ahora acelere su salida de la Unión Europea
8.00: El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, convoca a una cumbre para la semana próxima, ya sin Gran Bretaña, para evitar más deserciones
8.25: El primer ministro británico, David Cameron, anuncia su renuncia al cargo en octubre próximo
8.30: El canciller español, José Manuel García-Margallo, propone una soberanía compartida de Gibraltar, donde ganó la opción europeísta (96% de los votos)
10.00: El gobierno europeísta de las islas Malvinas afirma que buscará “conservar los beneficios” que tiene en relación con el comercio con la UE
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