EN EL EX SUPERMERCADO MERKO SE ALMACENAN VARIOS PARES DE ZAPATOS Y ZAPATILLAS, VÍVERES Y ROPA.
José Roberto Sandoval hace cuatro años que vive en una pequeña vivienda ubicada entre las canchas de paddle de la zona portuaria. “Agradezco a los empresarios del (supermercado) Merko, que fueron los que me dieron la casa, yo no tenía nada”, dice.
José fue testigo privilegiado de todo el movimiento de los galpones del puerto en los últimos tres meses. “Acá, en el Merko se recepcionaban los elementos y se entregaba a las personas damnificadas. Tengo entendido que retiraban mercadería presentando una constancia de Promoción Comunitaria. En el galpón del Merko siempre funcionó un depósito de entrega, pero hace quince días que está cerrado, yo no sé por qué”, recuerda.
“Se retiraba mercadería de día, principalmente, pero también de noche se descargaba”, comenta. Para José el manejo fue más prolijo cuando el Ejército estaba al frente del reparto.
Notife, corroboró las palabras de Sandobal. En los galpones SIETE y UNO hay mucha mercadería almacenada que aún hoy, a tres meses del ingreso del río Salado, permanece acopiada en los amplios depósitos portuarios.
En el galpón SIETE, ubicado a la entrada del puerto (o la salida, según como se ingrese) tiene colchones nuevos y usados, cunas, elásticos de madera para camas de una plaza, calzados y algunas frazadas y sábanas.
El UNO (Ex supermercado MERKO) tiene el suelo cubierto en casi toda su extensión por zapatos y zapatillas. Hay colchones nuevos y usados, algunas prendas de vestir, y varios packs de soda, en envases de un litro y medio, agua mineral y unas pocas sábanas, según puso observarse.
“ESTÁN REPLETOS”
Voluntarios que prestaron servicios en el puerto local, durante la inundación, y que fueron despedios (sin causa expuesta) ratificaron lo adelantado en el día de ayer por NOTIFE. En los galpones existe una gran cantidad de donaciones.
“En realidad lo que buscamos nosotros es limpiar nuestros nombres” dijo al programa De Radio Somos (LT10) una de las voluntarias que denuncia haber sido despedida de ese “trabajo” sin causa expuesta. El único argumento válido que se les dio es que pesaban varias denuncias sobre algunos voluntarios acusados de haberse quedado con algunas de las donaciones. “Pero por unos pocos pagamos el pato todos nosotros” manifestó otra voluntaria.
Los despedidos también mencionaron que tenían una forma de pago especial , ya que a fin de cada semana se les daba “un bolsón de mercadería, si es que se le puede decir bolsón porque era una bolsa con los alimentos básicos”, según dijeron. Esta especie de haber era pagado en el galpón Nº 3 del puerto local, cuya tarea era coordinada por la Secretaría de Defensa Civil. “Cuando los militares estaban a cargo del galpón las cosas estaban mas organizadas y el contacto con la gente era mejor” manifestaron.
Otra voluntaria afirmó que en los últimos días de su desempeño tenían que “comprar su propia comida”, aun trabajando en forma gratuita, a raíz de la mala calidad del alimento brindado oficialmente.
El despido de los voluntarios se produce en forma coincidente con un hecho que involucró a un trabajador de Defensa Civil que fue golpeado por otro voluntario. En ese marco surge la versión de que algunos “trabajadores” comenzaron a cobrar subsidios por sus tareas en los galpones del puerto. “Según la información que tenemos nosotros al día de hoy el subsidio se sigue cobrando” dijeron, aunque manifestaron su disconformidad por no haber sido incluidos dentro de estos. “Somos cuarenta y siete personas las que quedamos afuera” afirmaron.
“Nos sentimos utilizados, como pañales descartables. Dejábamos nuestras familias para hacer de voluntarios y nunca tuvieron (desde la provincia) un mínimo reconocimiento,aunque de los militares no tenemos nada que decir, nos trataron muy bien”, aseguraron.
“Nosotros pedimos hablar con el señor Vergara (quien está a cargo de la Secretaría de Emergencia de la provincia), o con Celia Arena (titular de Promoción Comunitaria), para que nos den una explicación de porqué nos trataron así y lamentablemente nadie quiere atendernos”. En este sentido los voluntarios también manifestaron que no vieron nunca por el lugar al Dr. Carlos Filomena, qien es el titular de Defensa Civil en la provincia.
“Son inmensas las motañas de ropa que hay” dijeron en referencia a las prendas acumuladas en los galpones del puerto santafesino. Aunque en el mismo lugar también hay calzado, agua, soda, chapas y tirantes, entre otros elementos. Los voluntarios manifestaron que cuando llueve el agua se filtra a través de las paredes y del techo de los galpones, lo cual hace que la mercadería se eche a perder.
“La verdad que no tengo idea porque dejaron la mercadería acumulada, si hay gente que está cortando calles para pedir que le den donaciones”. A la vez los “trabajadores” afirmaron que existen versiones las cuales indican que lo acumulado es utilizado por punteros políticos. “Pero no tenemos nada concreto” aclararon.
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