EN EL HOSPITAL CENTENARIO FALTA INSULINA PORQUE EL MINISTERIO DE SALUD NO SE LA ENVÍA
El Ministerio de Salud de la provincia envió en lo que va del año sólo la tercera parte de las dosis de insulina que demandan los pacientes del hospital del Centenario a pesar de que ese medicamento depende de un programa específico con asignación de partidas presupuestarias propias.
De las 2.250 dosis que deberían haber llegado a lo largo de los nueve meses que van del año, sólo llegaron alrededor de 800, lo cual implica que las personas insulinodependientes (aquellos diabéticos que para vivir requieren de dosis diarias de esa sustancia) deben salir a buscar el medicamento en otros lugares ante la falta de atención del Estado al problema de salud que padecen.
Ante las quejas de los pacientes el director por la comunidad del Centenario, Ariel Pérez, informó que “de los nueve meses que van del año, en seis nunca llegó la partida. En enero, febrero, mayo, junio, agosto y septiembre no vino nada. En marzo enviaron 160 unidades y en los otros dos meses 300 y 350. Es decir que de las 2.250 unidades que deberíamos haber recibido en todos estos meses sólo llegaron 800”.
Sólo el Centenario tiene un padrón de 250 diabéticos insulinodependientes ambulantes de escasos recursos y carentes de obra social que dependen de la provisión del Programa Provincial de Diabetes.
Para el caso de los pacientes internados, la insulina es adquirida por el hospital por fuera del programa y con recursos propios.
Sin embargo, Pérez admitió que las dosis no llegan en forma regular. En estos casos, el paciente va con la receta del médico a la farmacia del hospital y al no haber existencia de insulina se le sella el papel.
“La gente va con ese papel a alguna de las dos asociaciones civiles no gubernamentales que están haciendo un trabajo excepcional en la ayuda a las personas con este problema”, sostuvo el director por la comunidad.
Se trata de otro caso en el que las organizaciones no gubernamentales terminan tapando los agujeros que el Estado deja al desentenderse de determinadas problemáticas.
Por otra parte, Pérez aclaró que “no todas las partidas que llegan sirven, ya que hay diferentes clases y cantidad de unidades de insulina. No siempre nos mandan lo que necesita el paciente. En muchas oportunidades nos llegó una cantidad adecuada pero de un único tipo”, sostuvo, con lo cual no se satisfacía la necesidad de un grupo importantes de diabéticos.
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