EN EL PAÍS HAY 11 DONANTES POR CADA MILLÓN DE HABITANTES
Sólo el 14% de las personas que fallecen por año en la Argentina de muerte encefálica (cerebral) llega a dar sus órganos para trasplante, según el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Hay que saber que sólo se puede donar en caso de muerte encefálica y que este tipo de decesos representa poco menos del uno por ciento de los casos.
Para reducir la lista de espera en un 50% en tres años, el Incucai estima que habría que triplicar el número de donantes. Hoy hay 5.749 personas en esa lista de espera.
En nuestro país mueren unas 280.000 personas por año. Como se dijo, casi el 1% tiene diagnóstico de muerte encefálica, el equivalente a unas 2.800 personas cuyos órganos podrían ser trasplantados. Pero sólo 403 fueron donantes el año pasado, gracias a los que se procuraron 1.087 órganos.
Hay dos cuestiones sobre las que aún hay mucho por hacer para elevar la tasa de procuración (obtención) de órganos de la Argentina, que hoy ronda los 11 donantes por millón de habitantes. Carlos Soratti, presidente del Incucai, considera que hay que trabajar más con los médicos, para que sepan detectar a los posibles donantes y logren que la procuración sea posible, y con la sociedad, para afianzar la actitud positiva hacia la donación de órganos.
La negativa familiar alcanza hoy al 50%. O sea, cuando se pregunta a los familiares de la persona que acaba de morir si quieren donar esos órganos, la mitad dice que no. Soratti cree que si se aprobara la ley de donante presunto, que hoy tiene la aprobación de sólo una de las dos cámaras del Congreso Nacional, se lograría que la gente hablara más con sus familiares acerca de lo que quisiera que hicieran en el momento de la muerte. Hay que aclarar que es siempre la familia la que tiene la última palabra y que eso no cambiará si se aprueba la ley.
Acortar los tiempos de espera de los pacientes que se encuentran en la lista del Incucai es lo que se proponen. La gran mayoría de los que allí se encuentran inscriptos necesita un trasplante de riñón. De hecho, en la lista de pacientes renales hay 5.244 personas.
Soratti estima que puede llegar a reducirse la cantidad de pacientes que requieran un trasplante de corazón, que son 116, debido al avance de la ciencia y al desarrollo de nuevos y mejores tratamientos que hacen posponer la indicación de trasplante.
En el caso de los enfermos renales, se espera que ocurra todo lo contrario. Más si se tiene en cuenta que pondrán en marcha un Registro Argentino de Enfermos Renales Crónicos Terminales. Se calcula, dijo Soratti, que en el país hay 21.000 pacientes con insuficiencia renal crónica, unos 600 por millón de habitantes.
La Argentina tiene una tasa de procuración de órganos de casi 11 donantes por millón de habitantes, lejos de los 20 por millón que tienen los Estados Unidos, o los 34 por millón que tiene España, el país con mejor tasa de procuración del mundo.
Lo cierto es que la procuración es muy desigual en el país. La provincia y la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Córdoba, Santa Fe y Mendoza, en ese orden, son las que mayor tasa de procuración tienen. Mientras que, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires el año pasado se obtuvieron 377 órganos, en Formosa o en San Luis no se procuró ninguno; sólo dos en Río Negro y en La Rioja; 24 en Salta y 59, en Entre Ríos.
Aquí es muy importante el papel que cumplen los médicos de los hospitales, en especial de terapia intensiva, ya que la mayoría de las muertes encefálicas se produce por accidente o por hechos violentos: “Tenemos que reforzar la preparación de los médicos para que detecten a los posibles donantes y se trabaje para que la procuración sea posible”, dijo Soratti.
Sólo 100 hospitales del país tienen coordinadores de trasplantes y de ellos surge el 80% de los órganos que se obtienen.
El proyecto de ley de donante presunto se propone modificar la de trasplante de órganos y material anatómico humano, la 24.193. Esta norma rige hoy y establece que la persona debe expresar si quiere ser donante. Debe anotarse en el Incucai u organismo dependiente de él, donde se le entrega una tarjeta que debe llevar consigo, en la que se autoriza que sus órganos sean donados. Allí se aclara si se permite que sean utilizados con fines científicos, para trasplante en otra persona o para los dos casos.
El proyecto que se discute actualmente en el Congreso propone revertir esa situación. O sea, establece que todas las personas son donantes, salvo que digan expresamente que no quieren serlo. De manera que habrá que anotarse para dejar sentado que no se autoriza la extracción de órganos y tejidos. En España rige este sistema.
Más allá de la voluntad expresada, en la práctica es la familia de la persona que ha muerto la que tiene la última palabra. Y esa práctica no cambiará con la nueva ley.
Desde hace dos años, la Argentina tiene su Registro de Donantes Voluntarios de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) para la donación de médula ósea o de sangre periférica, que se encuentra en red con 54 bancos de 37 países, que suman un total de 9 millones de donantes. En la Argentina ya hay 12.300 inscriptos.
Estas donaciones están indicadas para enfermedades hematológicas y los donantes se recuperan con rapidez. Tener tantos donantes sirve para poder encontrar la médula o la sangre periférica que sea lo más compatible posible con la del receptor. “Todavía ningún argentino donó a otro país del mundo dijo Soratti, pero más de 20 argentinos recibieron donaciones de bancos del mundo”.
Este contenido no está abierto a comentarios

