En el peor momento, Temer busca más apoyo político
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Acorralado por las últimas denuncias de corrupción, el presidente enfrenta hoy una votación clave en el Senado para lograr que se congele el gasto. Ayer suspendió su agenda diaria para estrechar lazos con sus aliados.
Acorralado por nuevas acusaciones contra él mismo y su base política, el presidente brasileño, Michel Temer, buscó ayer diseñar con sus aliados una estrategia que le permita superar el momento difícil que atraviesa su gobierno, el peor desde que asumió el poder en mayo, tras la instauración del proceso de impeachment a Dilma Rousseff.
El ambiente político se recalentó ya el viernes, cuando se filtraron a la prensa trechos de las revelaciones que hizo a la justicia Claudio Melo Filho, ex vicepresidente de Relaciones Institucionales de Odebrecht, como parte del acuerdo de delación premiada que firmaron 77 ex ejecutivos de la compañía involucrada en el escándalo de corrupción en Petrobras. Según los datos -aún no confirmados por fuentes judiciales-, Melo Filho habría afirmado que en la campaña electoral de 2014, a pedido de Temer y sus asesores, la empresa entregó sobornos de hasta 3000 millones de dólares al entonces vicepresidente de Dilma, que buscaba la reelección de la fórmula de coalición entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
A través de un comunicado, el Palacio del Planalto negó cualquier irregularidad en las cuentas de la campaña del PMDB, pero la oleada de revelaciones que implicó a varios otros miembros del PMDB generó gran intranquilidad en el gobierno.
Como si fuera poco, ayer la Procuraduría General denunció formalmente al presidente del Senado, Renan Calheiros (también del PMDB), por corrupción pasiva y lavado de dinero en el petrolão.
Calheiros, un estratégico aliado de Temer en la Cámara alta para hacer avanzar sus reformas económicas, ya tenía abiertas ante al Supremo Tribunal Federal (STF) once investigaciones por presuntas irregularidades relacionadas con Petrobras y, además, está procesado por malversación de fondos públicos en otro caso de 2007, que atañe al uso indebido de ese dinero para pagar la cuota alimentaria de una hija nacida de una relación extramarital.
La semana pasada, apoyado en la calidad de reo del senador, un juez del STF impuso una medida cautelar para que Calheiros fuera suspendido de la presidencia del Senado. Calheiros, sin embargo, se negó a cumplir la medida hasta que el plenario de la Corte no tomara una decisión conjunta. Atento al rol clave que juega el senador en la estabilidad del gobierno de Temer, el STF finalmente lo mantuvo en el cargo, pero lo retiró de la línea de sucesión presidencial (su puesto es el tercero en la fila después del vicepresidente -hoy vacante- y del titular de la Cámara de Diputados).
Cuando ya Calheiros parecía respirar más tranquilo, ayer por la tarde el procurador general Rodrigo Janot lo denunció junto al diputado Aníbal Gomes (también del PMDB) por cobrar sobornos por unos 242.000 dólares de la firma Serveng, a cambio de apoyo político para que ésta obtuviera contratos con Petrobras. Según Janot, los desembolsos fueron disfrazados como donaciones oficiales al PMDB.
“El senador reitera que sus cuentas electorales ya fueron aprobadas y está tranquilo para esclarecer ese y otros puntos de la investigación”, señaló la oficina de prensa de Calheiros frente a la nueva embestida de la justicia.
En tanto, ante las nuevas embarazosas noticias, el presidente Temer decidió suspender un viaje que haría a San Pablo y se quedó en Brasilia para reunirse con los líderes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza de sustentación de su cada vez más frágil administración. Junto al presidente del PSDB, el senador Aécio Neves, y al líder del gobierno en el Senado, Aloysio Nunes, Temer discutió formas para fortalecer y estabilizar al gobierno.
Entre las cuestiones debatidas estuvo la aprobación de un minipaquete de medidas económicas para calmar el ambiente social y estimular la generación de empleos, así como la inclusión de un socialdemócrata, el diputado Antonio Imbassahy, en un puesto clave, la Secretaría de Gobierno. El objetivo actual del mandatario es garantizarse el apoyo político necesario para que el Congreso apruebe las tres medidas presentadas como fundamentales para que Brasil recupere pronto el crecimiento económico: una enmienda constitucional que congele los gastos públicos por 20 años, una reforma del sistema jubilatorio y una flexibilización de la legislación laboral. El congelamiento de gastos tendrá su “día D” hoy, cuando el Senado debe realizar la segunda y final votación para aprobar esta controvertida medida resistida por el PT y los sindicatos.
Asimismo, de cara a los incesantes cuestionamientos de la sociedad, Temer hizo pública una nota que envió a la Procuraduría General en la que pidió “celeridad” en las investigaciones sobre los acuerdos de delaciones premiadas, para que los rumores y las filtraciones irregulares no sean tomados como verdades sin el aval de la Justicia.
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