EN EL TC 2000 Y BAJO EL SOL, FONTANA LOS PASÓ POR ARRIBA
Norberto Fontana siempre es el mismo a la hora de mostrar su determinación ganadora en la pista y sobre cualquier auto. Lo fue hace una semana con el Dodge en medio de la lluvia y el barro que presidieron la caótica jornada del TC en Río Cuarto. Lo reiteró ayer con el Toyota en un marco totalmente diferente como resultó ese soleado día que hizo brillar más la impecable presentación del Autódromo de Paraná para esta 4ª fecha del TC 2000. En ambas ocasiones estuvo perfecto para lo que tenía que hacer para ganar y aprovechar el excelente medio mecánico. Así en ocho días hilvanó dos indiscutibles triunfos en las dos categorías más importantes del automovilismo argentino. Algo que sólo en 1998 había logrado Juan Manuel Silva.
“Son dos cosas totalmente distintas. Tal vez quedé más satisfecho por esta de TC 2000, porque fue a velocidad pura desde el principio hasta el final, sirvió para reencontrar el camino en el rendimiento del auto y tuve que avanzar desde atrás con algunas maniobras arriesgadas”, contó Norberto antes de considerar “memorable” esta novena victoria en el TC 2000 y sólo comparable con la que logró en San Juan el 4 de mayo del año pasado, la misma que hasta ayer era la última.
Entre el brillo de estos dos triunfos pasó una semana con bastante trajín para Norberto. “El martes a las 7 de la mañana me tome un avión a Córdoba. Probé el TC 2000 en el Cabalén y no quedé conforme por algunas fallas en el motor y una tendencia a ir de cola. Se replantearon las cosas y gracias al trabajo del equipo, cuando volví a probar el jueves me di cuenta que tenía un auto para estar en punta”, agregó Norberto, sin olvidar el reconocimiento al esfuerzo de los mecánicos que según contó “llegaron casi sin dormir a Paraná”. Hasta en este importante detalle estuvo astuto Norberto.
“Tiene un autazo”, profetizaba don Héctor Fontana en el desayuno dominical antes de rumbear al circuito. Tal vez esa gran confianza hizo que el padre de Norberto se enojara tanto con Christian Ledesma (fue al box y lo insultó) cuando el porfiado toque del piloto de Chevrolet lo retrasó a Fontana en su serie al 7º lugar que fue 6º con el recargo por adelantarse que privó de la victoria a Nicolás Vuyovich, el compañero de Norberto. Más directo, Fontana fue a pedirle explicaciones a Ledesma. Salió con cara de no aceptarlas, pese a sus dichos en contrario, pero con la determinación de buscar revancha deportiva en la pista.
Comprobar esto tardó lo que demoró la carrera en acomodar sus tantos. Tras un susto inicial en la siempre complicada primera curva (“me dieron un autazo y tuve suerte de no perder posiciones”), el Toyota fue incontenible para todos desde su 12º lugar de partida. Así rápidamente quedaron en el camino Basso, Belloso, Armellini, Aventín, Okulovich, Ponce, Yannantuoni, Ortelli y Silva. Tardó un poco más (vuelta 12) Bugliotti y otros cuatro giros un Furlan que reconoció que “no lo compliqué porque era inatajable…”. Y vaya si lo era, como que desde entonces hasta el final nadie molesto la marcha triunfal del Toyota en una imagen que le quitó atractivos a la carrera.
“Estoy en un buen momento, porque tengo una gran tranquilidad mental y eso ayuda mucho”, confesó Norberto antes de prometer seguir la buena racha el domingo en el TC de Nueve de Julio porque “voy con los mismos kilos y muy motivado”. A tenerlo en cuenta, porque cuando Norberto está enchufado es cosa seria, llueva a cántaros como en Río Cuarto o con el sol más radiante como ayer en Paraná.
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