EN ESPAÑA MATAN A CINCO AFRICANOS QUE SALTARON LA FRONTERA
La inmigración ilegal tuvo ayer su jornada trágica en la frontera entre la ciudad española de Ceuta, enclavada en el norte de África, en la zona del estrecho de Gibraltar, y Marruecos, al morir cinco inmigrantes clandestinos que intentaban salvar la doble valla erizada de alambre de púas que se extiende por los diez kilómetros del borde.
Dos de los fallecidos quedaron en territorio español y los otros tres, en Marruecos. Todos presentan impactos de bala y perdigones, según admitieron las autoridades españolas y marroquíes. Otras 91 personas resultaron heridas, algunas de consideración, como 17 inmigrantes que tuvieron que ser operados con lastimaduras en varias partes del cuerpo. En la avalancha participaron 700 ciudadanos africanos que ocultan su nacionalidad para evitar ser expulsados si logran llegar a España.
Entre los 156 inmigrantes que lograron entrar a la carrera en Ceuta había tres mujeres que habían saltado la valla y el alambre de púas con sus pequeños bebés atados a la espalda.
El jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que el Ejército comenzará a patrullar la frontera para apoyar a la Guardia Civil, que también ha sido reforzada. Desde las tres de la tarde 480 soldados de los regimientos de la Legión y los Regulares, dos fuerzas de choque, patrullan los vallados en Ceuta y Melilla.
Marruecos anunció que envía mil soldados de su Guardia Nacional a Ceuta y 600 a Melilla para impedir que los inmigrantes se acerquen a la frontera.
¿Quién realizó los disparos? La Guardia Civil y la Policía española informaron que fueron las fuerzas de seguridad de Marruecos las que los hicieron. “Escuchamos los disparos y les hicimos señas para que cesaran el fuego. Incluso muchos de nosotros nos arrojamos al suelo para no resultar alcanzados”, testimonió un policía español.
Los españoles señalaron que las municiones que hirieron a los cinco fallecidos no son las que utilizan la Guardia Civil o la Policía. Sin embargo, durante la mañana y primeras horas de la tarde se produjeron informaciones muy contradictorias. Las responsabilidades sobre el ametrallamiento de los inmigrantes no están nada claras y a medida que se conocían los detalles de los acontecimientos creció el clima de escándalo.
Los marroquíes insisten en que sus fuerzas no realizaron los disparos y que la cantidad de sus efectivos no era importante.
Los africanos denunciaron que las fuerzas españolas habían reprimido a los que intentaban “saltar la valla” con inusitada violencia. Muchos de los 91 heridos presentaban fuertes hematomas producidas por los disparos de pelotas de goma.
Pero también son numerosas, y en algunos casos graves, las heridas producidas por el alambre de púas, las contusiones provocadas por caídas desde una altura de tres metros y el aplastamiento de algunas de estas víctimas por otros inmigrantes.
Los jefes de gobierno de Marruecos y España, reunidos en Sevilla, se encontraron en medio de un fuerte escándalo y prometieron una investigación.
Los acontecimientos se desarrollaron en horas de la madrugada con otro asalto masivo de inmigrantes africanos (el segundo en poco días) que treparon mediante toscas escaleras de madera los tres metros de la valla.
Los inmigrantes llevaban varios pantalones y abrigos e improvisados guantes para protegerse del alambre de púas, pese a lo cual hubo más de 91 heridos y, según la Policía, uno de los dos muertos en territorio español quedó enganchado por el cuello en el alambre y murió desangrado.
Las llamadas “avalanchas” protagonizadas por seres humanos desesperados, que a veces han tardado un año en llegar a las fronteras de Ceuta y Melilla, se sucedieron en los últimos veinte días en Melilla. En diversos incidentes se produjeron tres muertos y numerosos heridos.
Los inmigrantes clandestinos acampan en zonas boscosas cerca de las fronteras y tratan de forzar la entrada porque saben que España va a elevar los muros de tres a seis metros y reforzar las medidas de control electrónico. Es ahora o nunca.
Mientras la tragedia conmocionaba a Ceuta, un vasto operativo de las fuerzas de seguridad de Marruecos, que incluía tres helicópteros, reprimió duramente a los inmigrantes desesperados que trataban de saltar la valla en la ciudad de Melilla.
Las patrullas militares y de la Guardia civil española esperaban anoche que en la madrugada se produjeran nuevas intentonas en Ceuta y Melilla. Del lado marroquí se advertía la presencia de numerosos miembros de la Guardia Nacional.
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