EN GUALEGUAYCHÚ SEGUIRÁ EL BLOQUEO POR LAS PAPELERAS
Los vecinos de esta ciudad volvieron a bloquear la ruta binacional como represalia por no obtener una respuesta en el conflicto por las papeleras. La medida busca arruinar la Semana de Turismo uruguaya, en la que miles de argentinos se trasladan a esas costas para pasar la Semana Santa. También son muchos los uruguayos que cruzan en esta época para el lado argentino.
Sin tener en cuenta esta segunda variante, el corte en Gualeguaychú busca causar al gobierno de Tabaré Vázquez un daño económico de gran impacto, que se sume al ya provocado. En una noche húmeda y plagada de mosquitos, los asambleístas, reunidos sobre la ruta 136, que une esta ciudad entrerriana con la localidad uruguaya de Fray Bentos, decidieron extender el bloqueo por tiempo indeterminado para expresar su rechazo a la instalación de dos plantas de celulosa en la costa de Uruguay por considerarlas altamente contaminantes.
La vecina Colón, sin embargo, no se plegó a la medida de fuerza, por lo que todavía quedan abiertos otros dos pasos fronterizos con Uruguay. Concordia, más al Norte, es el tercer acceso y nunca cerró sus caminos.
Los vecinos que anteayer resolvieron aquí retomar el piquete tienen mucha bronca. Se sienten defraudados porque consideran que durante las dos semanas que liberaron la ruta no recibieron el “gesto” prometido por Uruguay. Los presidentes Néstor Kirchner y Vázquez habían propuesto una tregua de 90 días en la que los argentinos despejarían los pasos fronterizos y las empresas Botnia y ENCE frenarían las obras.
En este tiempo debían reunirse los presidentes para destrabar el conflicto diplomático. Pese a que se llegó a redactar un documento consensuado que proponía recurrir a un estudio de impacto ambiental, la cumbre se frustró porque Botnia sólo aceptó paralizar la construcción durante 10 días. La decisión de la empresa -considerada insuficiente por la Argentina- se hará efectiva a partir de hoy y hasta el 18 del actual, cuando los más de 1600 empleados vuelvan a sus puestos de trabajo. Coincide con la Semana del Turismo, feriado del otro lado del río.
La actitud de la finlandesa fue recibida como una “burla” por los vecinos de esta ciudad. La decisión de volver a activar el piquete (la ruta estuvo cortada durante 45 días) en Arroyo Verde se resolvió anteayer casi por unanimidad.
Uruguay sintió especialmente el bloqueo durante la temporada de verano y ahora los ambientalistas apelan a la misma medida de presión. Son cerca de 25 mil los argentinos que viajan cada año a Uruguay durante el fin de Semana Santa, según informó a LA NACION el director de Turismo de Uruguay, Antonio Carámbula.
“Si el gobierno uruguayo no puede pedirle ahora a la empresa que suspenda las obras, menos capacidad tendrá en el futuro para monitorear los niveles de contaminación con la fábrica en funcionamiento”, razonó Alejandro Gahan. Pese a la dureza de sus palabras, Gahan representa el ala más moderada de la Asamblea Ciudadana Ambiental.
Los vecinos apostaron otra vez sobre la ruta 136 las casas rodantes y los camiones, y la carpa grande que tiene un televisor con antena de DirecTV. La de ayer fue una tarde tranquila: la guardia permanente (unas 10 personas) sólo permitió el paso hacia el puente binacional General San Martín a un auto que se dirigía a un funeral.
“Decisión apresurada”
El gobernador Jorge Busti consideró “apresurada” la decisión de retomar el piquete. Según su visión, esa actitud desbarata la negociación diplomática que tramitan los gobiernos argentinos y uruguayos.
Busti sigue adelante con su idea de llamar a un plebiscito porque entiende que la gran mayoría de Gualeguaychú se opone al corte de rutas. Su moción, sin embargo, no cuenta con el visto bueno de su propio vicegobernador, Pedro Guastavino, que -según sus allegados- no avala “hacer un plebiscito sobre un delito”, en referencia a las interrupciones en el paso fronterizo. Tampoco el intendente local, Daniel Irigoyen, aceptó mandar la propuesta al Concejo Deliberante, en este caso, por razones opuestas: el edil apoya a la Asamblea Ciudadana Ambiental.
En el nivel nacional, las perspectivas se tornaban iguales o más sombrías. La postergada cumbre entre presidentes parece hoy un espejismo: la decisión de Botnia de frenar la construcción por sólo 10 días provocó que los gobiernos de Argentina y Uruguay endurecieran sus respectivas posiciones.
Mientras tanto, la administración de Kirchner analiza avanzar más seriamente con la presentación de una denuncia contra Uruguay ante la Corte Internacional de La Haya.
Y si algo faltaba, el verborrágico ministro del Interior, Aníbal Fernández, tuvo palabras de comprensión con los asambleístas que cortan la ruta. “Quién le puede decir a la gente de Entre Ríos que no corte, luego de que las partes pusieron todo para que se destrabe la situación”, se despachó.
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