EN GUALEGUAYCHÚ SIGUIÓ EL CORTE, PERO CONFÍAN EN UN GESTO DE LAS EMPRESAS
La novedad del encuentro y acuerdo entre los presidentes fue recibida ayer en Gualeguaychú con satisfacción y cautela. “Estamos muy contentos por ver que se ha movido el tablero”, aseguró a Clarín el asambleísta Gustavo Rivollier.
Dijo: “Que los máximos mandatarios hayan hablado es un gran avance, y la posibilidad de que se paralicen las obras está mucho más cerca. Pero somos cautos. Vamos a esperar a ver qué dicen las empresas. Ence muestra buena disposición, porque no está construyendo. Botnia parece más reticente”.
Agregó que anoche ni hoy domingo habría asambleas definitorias en este sentido. “Vamos a esperar la gestión ante los españoles y finlandeses. Hemos recibido a mucha gente: la caravana de la multisectorial de Buenos Aires. Están todos en el corte, y en esta situación, no podemos reunirnos a debatir con tranquilidad entre nosotros. Así que recién el lunes o martes haremos la asamblea para analizar bien esta nueva situación. De paso, esto nos da tiempo y nos ayuda a no actuar apresuradamente”, dijo.
También el gobernador Jorge Busti, que fue informado a las 9 de la mañana por el jefe de Gabinete Alberto Fernández, expresó que sentía “mucha satisfacción”. “Espero que la exhortación de ambos presidentes sea bien interpretada por todos”.
Bajo una persistente llovizna, el clima era en el corte de alegría y esperanza. No faltaban voces que apuntaban frases como “nos han mentido muchas veces”, pero la mayoría hablaba de las expectativas que abría el acuerdo.
A ello se sumó la presencia en la ruta del nuevo obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, quien fue hasta allí a buscar a su par Carlos Colliazi, de Río Negro, Uruguay. Al encontrarse (el cerrado corte se abrió para dejar pasar el automóvil del obispo uruguayo), se abrazaron y pronunciaron palabras de unidad.
“Veíamos que los únicos que podían descomprimir esta situación eran los dos Presidentes —dijo Javier Villanueva, asambleísta histórico—. Valoramos muchísimo esta decisión. Sentimos alegría y esperanza; vemos que esto podría significar un reencuentro con el pueblo uruguayo. Falta, eso sí, resolver la medida aduanera o, en su defecto, lograr que en el acuerdo de paralización de obras y levantamiento eventual del corte, se firme también que no pasarán materiales para Botnia”.
Para los asambleístas, el encuentro presidencial es un acercamiento a la solución del conflicto, pero falta. Esperan ahora una comunicación oficial “para saber realmente cuál es la propuesta”, dijo Osvaldo Moussou, coordinador de la Asamblea. “Llevamos 35 días aquí. Si no tenemos la medida aduanera, vamos a tener que quedarnos al costado de la ruta, vigilando”.
La paralización de las obras es una exigencia de Gualeguaychú y del gobierno entrerriano desde hace meses. Y la llave que levantaría el corte de rutas. Lo que comenzó como un boicot turístico destinado a hacer reaccionar al presidente uruguayo, terminó convirtiéndose en un auténtico bloqueo económico, cuyas consecuencias son, según se anunció desde el vecino país, más de 200 millones de dólares de pérdidas económicas y desempleo.
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