EN ITALIA DICEN QUE BERGOGLIO LLEGÓ A ESTAR SEGUNDO EN EL CÓNCLAVE
El cardenal Jorge Bergoglio dio el batacazo en el Cónclave que acaba de elegir Papa. Su nombre no sólo apareció en los escrutinios —como muchos vaticinaban desde hacía tiempo—, sino que su candidatura fue creciendo con las sucesivas votaciones hasta quedar ubicada —luego de que se bajó de la elección el principal líder progresista, el italiano Carlo Maria Martini— en el segundo lugar de las preferencias, detrás del alemán Joseph Ratzinger, quien terminó convirtiéndose en Benedicto XVI.
Si bien la diferencia de votos entre uno y otro terminó siendo muy grande, el hecho de que Bergoglio haya sido considerado como la alternativa por varios de sus pares constituye un fuerte reconocimiento a su figura. Y lo deja en la “pole position” para otro Cónclave.
El dato fue revelado por el diario italiano Il Giornale, en un artículo sobre el desarrollo del Cónclave aparecido en la edición de ayer con el título: “El Cónclave fue un plebiscito para Ratzinger” y el subtítulo: “Desde la primera votación hubo votos para Martini y Bergoglio”. El artículo lleva la firma del prestigioso vaticanista Andrea Tornielli, quien afirma que la candidatura del argentino terminó siendo la única consistente de los que no querían votar por Ratzinger, ya que siempre estuvo claro que Martini —de origen jesuita como Bergoglio— era lo que llaman aquí un “candidato de bandera”, o sea, un aglutinador de votos de un sector y no un aspirante al cargo.
Lo escrito por Tornielli está en línea con lo publicado ayer en Clarín, en el sentido de que Bergoglio había conseguido “una aceptable cantidad” de votos, sólo detrás de Ratzinger y de Martini. De esta forma, el arzobispo argentino superó en los sucesivos escrutinios a algunos pesos pesados como el actual arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, que se mencionaba siempre como gran favorito en caso de que se trabara la candidatura de Ratzinger. En ese sentido, se decía que Tettamanzi —un hombre menos conservador que Ratzinger— podía cosechar votos del progresismo. Sin embargo, según Il Giornale, el cardenal italiano apenas sacó dos votos.
El vaticanista italiano confirma que, de entrada, emergió claramente la candidatura de Ratzinger —el Nø 1 en casi todos los pronósticos— apoyada por un grupo de purpurados en condiciones de conseguir más votos. En la otra vereda, los progresistas “no tenían una verdadera alternativa”. En la primera votación del lunes por la tarde —añade—, Ratzinger “habría obtenido unos 40 votos”, mientras que Martini un poco menos.
Al abandonar esa tarde la capilla para volver al hospedaje Santa Marta, “la situación era clara, pero no de simple resolución”, dice Tornielli. “Sobre todo porque, además de Ratzinger y Martini, no había surgido ningún candidato con un importante apoyo”, señala. En verdad, el único candidato con apoyo importante en ese momento —sostiene— era Ratzinger porque siempre estuvo claro que Martini no aceptaría ser Papa “por sus problemas de salud”. Por las dudas, esa misma noche, el emérito de Milán “habría pedido no ser votado nuevamente”, asegura Tornielli.
Así las cosas, se llegó a las dos votaciones del martes a la mañana. Entonces “muchos de los votos” de Martini terminaron yendo para Bergoglio. Otros se habrían dispersado. Mientras que los votos para Ratzinger “comenzaron a crecer lentamente”. Precisa que en la primera, el alemán “habría superado los 50 votos”. En la segunda, “habría sacado aún mas”. Con todo, dice que la cantidad de votos por Bergoglio también aumentó confirmando que el argentino “fue la única candidatura consistente de los que no querían votar a Ratzinger”.
Sin embargo, agrega, “el crecimiento del consenso detrás de la figura del alemán no se detuvo”. Afirma que fue importante el aporte que éste recibió al final de “grandes electores” como el secretario de Estado, Angelo Sodano; Giovanni Ré, y el vicario del Papa en Roma, Camillo Ruini. Llegada la primera votación de la tarde del martes —la cuarta—, muchos que habían votado por candidatos que sacaron inicialmente pocos votos y algunos que lo hicieron por Martini se terminaron inclinando por Ratzinger”.
Fue así como Ratzinger sacó “más de 90 votos”, bastante más de los dos tercios —son 77— que exige el reglamento. Era claro que la gran mayoría había decidido encolumnarse detrás del enorme prestigio del alemán, privilegiar el consenso y no demorar la elección del nuevo Papa para dar una señal de unidad a la Iglesia y al mundo. En ese contexto, lo de Bergoglio no sólo fue considerado muy meritorio, sino que —con 68 años— quizá vuelva a estar ante otra oportunidad.
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