EN LA ESCUELA LA DISCRIMINAN POR ESTAR EMBARAZADA SIENDO SOLTERA
Una profesora de inglés de un colegio ubicado en el distrito bonaerense de Brandsen denunció que el párroco de la institución religiosa la quiere despedir por estar embarazada siendo soltera, en lo que consideró como una actitud “claramente discriminatoria”.
Según la denuncia de la mujer, fue “invitada” la semana pasada a presentar la renuncia a su cargo por el párroco de la institución, debido a que se encuentra embarazada.
En ese marco, agregó que se le hizo la promesa de que en abril del año próximo recuperaría su puesto.
“Fui discriminada por estar embarazada y no estar casada”, dijo en su denuncia la profesora de inglés, provocando que la comunidad educativa de un reconocido colegio católico de Brandsen se encuentre conmocionada.
Según la mujer, fue “invitada” la semana pasada a presentar la renuncia a su cargo.
La propuesta, según los dichos de la docente, se la habría formulado el párroco a cargo de la institución, pero ella no la aceptó.
Sonia Samantha Bruno, profesora de inglés del Instituto Santa Rita de Brandsen, señaló al Diario El Día de La Plata que fue víctima de lo que consideró como un “acto discriminatorio”.
La profesora, que es soltera y está embarazada de siete meses, relató: “la semana pasada me comunicaron que no podía trabajar con esta panza y que tenía dos opciones, la renuncia o la liquidación de haberes”.
El Instituto Santa Rita cuenta con una destacada trayectoria en Brandsen. El edificio tiene su entrada sobre la calle Ferrari -una de las principales- entre Sáenz Peña y Las Heras.
En la actualidad tiene una matrícula de 500 alumnos sumando los tres niveles, Jardín, EGB y Polimodal.
Bruno, la profesora de inglés de 28 años, señaló: “ni bien quedé embarazada lo primero que hice fue comunicárselo a la dirección de la escuela, principalmente para conocer si existía alguna enfermedad infecto contagiosa que hiciera necesario que me alejara por un tiempo”.
“La directora Susana Olmos y la vice Dora Acuña lo supieron desde el primer momento. Si mal no recuerdo se lo dije cuando iban cuatro semanas, y reaccionaron en forma normal”, añadió.
“Mi mamá trabaja hace 22 años como auxiliar en la escuela -prosiguió la docente- y ella habló con el cura párroco -Mario Peralta Luna- y le contó sobre mi situación. El no le dijo nada, inclusive le manifestó que no me hiciera problema porque el trabajo yo no lo iba a perder”.
“Sin embargo -continuó Bruno- la semana pasada el párroco me dijo que tenía que hablar conmigo. Nos reunimos en el gabinete y me manifestó que tras consultar a la coordinadora del área de inglés, había reunido muy buenas referencias sobre mi tarea”.
Agregó: “Después me dijo que no me quería perder, pero que por mi situación de embarazada no era conveniente que estuviera frente a los alumnos, aunque no tenía otro cargo para darme. Y me repitió que los chicos se acercaban a él para preguntarle por qué la señorita Sonia estaba embarazada y no tenía marido”.
“Luego de eso me dio dos opciones -señaló la docente- la liquidación de haberes o mi renuncia. Le dije que lo segundo era imposible, e intentó convencerme asegurándome un lugar para más adelante, y que mientras tanto pondrían a un suplente. Le aclaré que nadie estaba garantizando mi regreso y que no iba a tener argumentos para reincorporarme, ya que lo que me estaba pidiendo era una renuncia. El insistió y me dijo que trabajara durante la semana pasada, pero que el lunes pasado debía renunciar, lo que yo no acepté”.
En las últimas horas, sin embargo, la profesora se presentó en el Instituto y cubrió sus horas en forma normal, aunque nadie le comunicó qué ocurriría en los próximos días.
“El padre Luna me había dicho que era mejor una renuncia voluntaria que irme echada, y me sugirió que siempre que él se proponía algo, lo lograba. Además me aclaró que él iba a hablar con los representantes legales de la escuela y luego me comunicarían el despido, lo que aún no ocurrió”.
Según confió la docente, “en el Instituto Santa Rita estoy desde que comencé el jardín de infantes, y luego cursé aquí hasta recibirme de bachiller, fueron 15 años. Después terminé la Universidad y volví como docente, y desde hace seis años formo parte del plantel de profesores”.
“No entiendo la actitud del párroco -destacó Bruno- cuando yo esperaba su apoyo, que me diga que no venga a trabajar con la panza me pareció una actitud discriminatoria. Los alumnos me preguntan por el bebé y los más chicos hasta me dan besos en la panza, mientras que con los más grandes nunca sentí rechazo. Los papás también me consultan y nunca nadie me dijo nada ni escuché comentarios sobre mí”.
“En Brandsen mucha gente sabe que mi casamiento estaba preparado para el mes de agosto, y que el padre de mi hijo de un día para el otro desapareció. No es una situación feliz para mí ni para mi familia, más aún si me quieren echar del colegio por mi embarazo”, detalló.
El Diario El Día consultó sobre la situación planteada al párroco Mario Peralta Luna, quien si bien no desmintió el episodio, se negó a dar más precisiones, mientras que las restantes autoridades del colegio mantuvieron la misma actitud, según se señaló.
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