“EN LA ESCUELA SABÍAN DE LOS ABUSOS Y NO HICIERON NADA”
Ana es mala, Ana es mala”. Las seis nenas lo repitieron tantas veces que los papás fueron a hablar con la directora y las monjas del jardín de infantes del colegio católico del Divino Rostro. La respuesta que recibieron fue banal: “Son cosas de chicos. Las nenas están bárbaras”, trataron de disuadirlos. Pero los padres no se conformaron y consultaron a pediatras y psicólogos. Los especialistas terminaron por confirmarles lo que tanto temían: que sus hijas habían sido abusadas, probablemente en el colegio.
“En la escuela lo sabían, pero no hicieron nada. Prefirieron defender los intereses del colegio y se olvidaron de nuestras hijas”, aseguró a Clarín uno de los padres que ayer rompió el silencio para contar cómo supieron lo que les pasaba a las nenas .
La acusación recayó sobre la maestra jardinera Ana Ema Pandolfi, de 54 años. En el momento de las denuncias, las nenas tenían entre 4 y 5 años. Entonces contaron poco, pero manifestaron repentinos cambios de conducta, ataques de pánico y regresiones de hábitos.
Durante el juicio en el que a Pandolfi se la juzga por corrupción doblemente agravada (un delito que tiene una pena de hasta 15 años de cárcel), las nenas dijeron más. Contaron que “las obligaban a desnudarse, a besarse en la boca” y que “las tocaban”. También, que las sometieron a tener sexo oral.
Mencionaron a dos hombres, a quienes llamaron “los médicos”, ya que vestían de blanco. No es un dato menor: existe la posibilidad de que se solicite la ampliación de la investigación y que se busque a presuntos responsables de encubrimiento. “En el escenario de los abusos había hasta cinco personas”, dijo ayer Alicia Ramos Fondeville, que trabaja junto a Andrés Barbieri en el patrocinio de las familias. Además de vestimenta de médico, algunas veces los hombres llevaban puestas máscaras y también surgió que pudieron haber grabado videos durante los abusos. La pregunta que se hace la Justicia ahora es cómo pudo suceder todo esto dentro de la escuela sin que nadie lo notara.
Ante el primer rechazo que sufrieron con las autoridades del colegio Divino Rostro, los padres comenzaron a juntarse. Entre matrimonios que apenas se conocían por saludarse en la puerta de la escuela, surgieron coincidencias en los síntomas de las hijas, que tenían regresiones.
Por eso, los padres insistieron en mantener una reunión con las autoridades. Participaron —según denunciaron— la directora de la escuela, Mirta Paieta, la vicedirectora, María Isabel Mansilla, y un enviado del Obispado de Mar del Plata, el cura Alejandro Martínez, hoy involucrado en otra causa por abuso de menores en otro colegio católico, el Nuestra Señora del Camino.
Finalmente sacaron a las nenas de la escuela, denunciando el abuso sexual. Las autoridades del Colegio tampoco hicieron nada entonces. Clarín intentó ayer comunicarse con alguna autoridad del colegio, pero nadie quiso hacer declaración alguna.
Los hechos investigados habrían ocurrido entre 2001 y 2002, en un cuarto al que las nenas aprendieron a conocer como “la cuevita”. Las menores (ahora tienen entre 6 y 7 años) dijeron también que “las tocaban” en los baños. “Para desnudarlas, les daban una pastilla o un líquido amargo. Después las manoseaban y les decían que se habían quedado dormidas”, contó Ramos Fondeville.
El colegio Divino Rostro es uno de los más tradicionales de Mar del Plata. Esta ubicado en Almafuerte 1671, en el residencial barrio Primera Junta. Es mixto y, además de jardín de infantes, cuenta con educación primaria y secundaria.
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