EN LA FIESTA DE AMADEO, TODOS QUEDARON EN PAZ
Una vez que el gran protagonista de la noche —justamente, el Gran Amadeo Carrizo— tuvo su merecido homenaje, aquí en Bogotá la emoción le dejó espacio a la pelota. Porque hubo un partido en medio de una muestra de solidaridad que le brindó River al deportiva y económicamente alicaído Millonarios.
Fueron 90 minutos más que amistosos, en los que el millonario de Argentina y el Millonarios no pudieron atravesar la barrera del empate: terminaron 2 a 2.
Más allá de atrapar una buena cantidad de dólares, a River le sirvió el amistoso para cerrar el año jugando. Hoy mismo, apenas pise temprano suelo argentino, el plantel entrará en vacaciones.
Luego de que el arquero nacido en Rufino fuera ovacionado por las 40 mil almas presentes en el estadio El Campín, arrancó lo estríctamente futbolístico. Y ahí River no tuvo un buen comienzo. Porque le costó una enormidad hacer pie frente al limitado equipo local, que viene de salir anteúltimo en el torneo local.
En menos de medio minuto, a River ya le habían creado dos situaciones de gol: una dio en el travesaño; la otra la tapó Costanzo. Pero no tardó demasiado en llegar el gol de Millonarios: centro del movedizo Omar Rodríguez, cabezazo goleador de José Moreno. Es verdad, estaba en posición adelantada…
Pero, de a poco, River se fue afirmando. Y Gallardo empezó a reencontrarse con la pelota: probó de afuera un par de veces y estuvo cerca del empate (una dio en el travesaño). También se lo perdió la Gata Fernández, cuando se le levantó por demás el tiro.
Hasta que a los 38, la Gata alargó para Jairo Patiño y el colombiano clavó un derechazo al ángulo: 1 a 1. Go-la-zo.
El segundo tiempo, claro, fue mucho más amistoso, más light. Entre otras cosas, porque empezaron los cambios al por mayor. Al minuto se lo perdió la Gata, pero el que no falló fue Andrés Pérez… El volante de Quilmes, ex jugador de Millonarios, fue autorizado a jugar anoche y aprovechó un rebote de Alejandro Saccone, que había reemplazado a Costanzo, y puso el 2-1.
Pero River volvió a treparse al empate a los 24: Leguizamón para Sambueza; habilitación para Sand; y gol del correntino…
Ya casi no hubo tiempo para más: sólo para un par de amarillas y alguna que otra patadita. Con la fiesta y 2 a 2, Carrizo era el tipo más feliz del mundo.
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