“En la literatura de Roberto Arlt no hay resolución pacífica entre el individuo y la sociedad”
En el prólogo de tu libro planteas que Roberto Arlt es uno de los testimonios más difíciles de abordar, porque cuando habla de su vida generalmente miente, en el intento de construir una imagen de escritor marginal, incomprendido y torturado. Después de investigar en su biografía ¿Por qué crees que Arlt falta a la verdad en los datos biográficos y como lograste desmitificar el personaje que él construyó?
Yo creo que la pregunta sobre la construcción de la imagen de Roberto Arlt tiene en realidad dos momentos: uno es el que hace el mismo Arlt en vida, en este presentarse como un escritor torturado, olvidado y no reconocido por sus pares, no reconocido por la crítica, como aquel cuya experiencia existencial es la que le da vida a sus personajes. Esto es lo que dice tanto en reportajes públicos como en cartas privadas. En una oportunidad le escribe a su hermana: “Yo pude construir el personaje de Erdosain porque sufrí tanto como Erdosain”. El segundo, es la construcción que hizo con posterioridad a la década del 50’ la crítica literaria, que a mí me parece que le creyó demasiado a este personaje. Por otros motivos, por ejemplo en el caso de la revista “Contorno”, Davis Viñas y Juan José Sebreli necesitaban a Arlt como aquel escritor que les permitía entablar una discusión con el comunismo y con la apropiación que estaba haciendo Raúl Larra, diciendo: “Arlt es nuestro, Arlt era comunista”. Pero más allá de los motivos, lo importante en el análisis es que la crítica le creyó demasiado y de ahí que se consolidó fuertemente hasta el día de hoy esta figura, que es una combinación entre lo que Arlt dijo de sí mismo, los personajes que construyó con el añadido que él dice que es sus personajes, lo poco que realmente se sabe de su vida es a través de testimonios de quienes lo conocieron, porque murió en el 42’ y ya casi no hay personas vivas a quienes entrevistar y la reproducción que hizo la crítica de las mentiras del escritor. La suma de todos estos elementos armó este personaje que para Arlt fue profundamente exitoso y funcional a las estrategias con las cuales el escritor del Juguete Rabioso buscó instalarse en el campo literario. Lo que si deberíamos reconocer es que su inserción en el mundo de la literatura argentina era realmente compleja, porque es cierto que Arlt viene de otro lado, que manejaba mal el español, que era casi un autodidacta, que no tenía dinero, que provenía de sectores populares inmigratorios y que no tenía un apellido que le abriera puertas. Ahora bien, a estas carencias que efectivamente tenía, el escritor las utilizó para ingresar a un campo literario que no estaba demasiado dispuesto a recibirlo pero tampoco a expulsarlo. Porque de hecho Arlt recibió premios literarios, era publicado en todos los diarios y fue una especie de periodista estrella. A mí lo que me llevó a sospechar de sus afirmaciones fue la visibilidad tan fuerte de Arlt y el reconocimiento real que tenía de sus contemporáneos.
En uno de los capítulos de tu libro, se habla de la influencia de las novelas de folletín en la literatura arltliana, sobre todo del personaje Rocambole en el Juguete Rabioso. ¿Podrías contarnos que elementos tomó Arlt de este tipo de folletines para construir su obra?
Si hay algo que aparece mencionado tanto en sus propios testimonios como en afirmaciones de sus contemporáneos es esta avidez que tenía Arlt por la literatura de aventuras y más precisamente por los folletines. En las Aguafuertes Porteñas suele comentar sus lecturas de juventud y es recurrente que hable de Rocambole. Si uno pone en relación sus lecturas con su propia literatura, yo creo que, y esto no lo pensé yo sino que lo expresaron hace muchos años Adolfo Prieto y Jorge Rivera, el folletín le provee un género y un modelo de construcción no sólo de una trama, sino sobretodo de personajes. Silvio Astier responde por un lado a la larga tradición de la picaresca, este pícaro que vive su novela de aprendizaje pero combinado con la moral del personaje de folletín que es esta especie de personaje amoral, que uno no sabe bien si es del todo bueno o del todo malo. Yo creo que ese mundo imaginario del folletín donde todo se resuelve para bien fue un modelo muy ambicionado por Arlt, pero al mismo tiempo que el escritor trabaja con las ideas de los folletines le da una vuelta de tuerca al género, porque en su literatura nunca hay una conciliación entre los deseos de los personajes y el orden social. En el mundo del folletín todo cierra, el pobre se casa con la rica, la heroína pobre recibe una herencia de algún lado, es decir las cosas tienen un final feliz, mientras que la sirvienta de Trescientos millones termina suicidándose. Los personajes artlianos quieren vivir la aventura folletinesca pero al vivirla se dan cuenta de la tremenda ficción de este mundo. Yo creo que este es el punto que a Artl lo fascina, el choque entre el orden de lo imaginado, de lo deseado y el orden de lo real, donde no hay conciliación posible. Esto es lo que a mí me fascina de Arlt, no hay modo, los tipos quieren integrarse, quieren pertenecer a la sociedad de su tiempo y no hay manera o terminan suicidándose o terminan yéndose al sur como Astier o terminan locos. En la literatura de Roberto Arlt no hay resolución pacífica entre el individuo y la sociedad.
¿Qué significó para la historia de la literatura argentina la irrupción del Juguete Rabioso?
El Juguete Rabioso se publica en un año muy particular para la historia de la Literatura Argentina que es 1926, año en que también aparecen Don Segundo Sombra y Los desterrados de Horacio Quiroga. Estos tres libros marcan de alguna manera momentos de cierre y apertura en la Literatura Argentina. Uno podría afirmar que Don Segundo Sombras cierra el ciclo de lo rural con esta utopía del campo como resolución de los problemas personales y nacionales. En tanto, Arlt abre hacia adelante la gran novela urbana, con todo lo que tiene de contradictorio la novela cuyo escenario es la ciudad moderna de las primeras décadas del siglo XX. Esto lo analizó muy bien Beatriz Sarlo, Arlt trabaja con materiales que no estaban antes, incorpora a la Literatura Argentina una lengua que no estaba y piensa la ciudad como la matriz a partir de la cual se va a construir un escenario, una subjetividad, un sistema de personajes, el modo en que estos individuos se relacionan con su sociedad, un sistema de valores y esto creo que es lo que abre Arlt para siempre, es decir hacia delante. Es la novela que revindicaba Jorge Luis Borges.
Silvia ¿Qué reflexión te amerita el homenaje que le realiza Borges al Juguete Rabioso en el cuento El indigno?
Yo coincido con Ricardo Piglia cuando dice que el modo en que Borges realiza sus homenajes es en la ficción. Y si uno se pone a pensar que textos de la literatura nacional Borges rescribe son El Martín Fierro y El juguete Rabioso, no hay mucho más, de otros libro habla en sus ensayos críticos, en su reseñas, en sus prólogos pero los únicos que rescribe, de alguna manera apropiándose de estos libros, son los relatos de Arlt y José Hernández. Hace un tiempo, en unas conferencias de las que participé en Rosario, yo decía Borges es el primer lector crítico de Arlt, porque es aquel que efectivamente señala al Juguete Rabioso como la irrupción de algo nuevo y recordemos que a Borges le costaba muchísimo leer a sus contemporáneos. Y te agrego algo más, investigando en los textos recobrados de Borges, tuve un gran descubrimiento, no son tan pocos como se creía hasta ahora los textos en los que Borges habla de Arlt. En varios de estos textos le preguntan a Borges ¿Cuál es para usted la mejor novela Argentina? Y el autor de El sur menciona al Juguete Rabioso en más de una oportunidad. Yo creo que la crítica literaria fue la que empujó a que se radicalizaran las diferencias entre Borges y Arlt, porque si bien son dos literaturas profundamente diferentes, esto no habla del modo en que Borges leía a Arlt, más allá de que no le gustara para nada ni Los siete locos, ni los Lanzallamas.
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