EN LA REACTIVACIÓN, EL EMPLEO QUE CRECE ES EL TEMPORARIO
La imprevisibilidad política y económica de los últimos años signó el mercado de trabajo con varios designios, entre ellos el de la necesidad de reducir riesgos. Así, la ecuación “inversión-producción-empleo”, que al menos desde lo discursivo se puede definir como reinstalada o de regreso, lo está, hasta ahora, provisoriamente.
Eso demuestra el estudio recientemente elaborado por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (Faett), que analiza –según datos de la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el Indec– la alta incidencia de empleo flexible que existe en el número de nuevos puestos de trabajo creados en el primer semestre del año en comparación con igual período del 2003.
En todo el país, en los primeros seis meses del año, se sumaron 17.500 trabajadores temporarios, incorporados a través de selectoras de personal; y de éstos, mil corresponden a la provincia de Santa Fe, que se encuentra sexta en el ranking de empresas analizadas.
Por encima de Santa Fe se ubican Córdoba, la Patagonia, provincia de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y la Capital Federal, todas jurisdicciones con mayor demanda de personal temporario.
De acuerdo con la proyección de crecimiento que se desprende de los números nacionales, y si en la provincia se mantiene la tendencia nacional, al término del 2004 se habrán incorporado al segmento de trabajadores temporales un total de 1.400 personas. El grueso de estos trabajadores inestables se ocupa en la industria manufacturera, que incorporó el 42 por ciento del total.
El total nacional de nuevo empleo temporario registrado en el primer semestre del 2004 muestra un 35 por ciento de crecimiento respecto de igual período del 2003, y de ese total un 5,20 por ciento de alza le corresponde a Santa Fe.
“El cambio de paradigma que rige el mercado laboral moderno ha determinado que el trabajo seguro y estable basado en la subdivisión de tareas parciales y para las que una empresa contrata gente para realizarlas, darle las indicaciones de cómo hacerlas y pagarle a fin de mes, no es el que eligen las industrias y empresas para acompañar la reactivación”, indicó el presidente de Faeet, Vicente Stagno.
Otro de los argumentos que se alzan en defensa del empleo temporario es que colabora en impedir “el engrosamiento del empleo en negro”.
“Haciendo una proyección de los datos consolidados y si se mantienen las variables clave de la economía estimamos que la tendencia nos llevará a que a fin del 2004 se supere el promedio de 72.000 personas ocupadas anualmente en todo el país”, agregó Vicente Stagno.
Carlos Crucella, economista e investigador de la Universidad Nacional de Rosario, advierte que “ante la reactivación que comenzó el año pasado, los empresarios se muestran dubitativos”.
“Es probable que estén esperando algunos indicios más claros, como por ejemplo que se termine de negociar la deuda externa o ver incluso cómo se resuelve la situación particular de algunos sectores productivos en materia impositiva o de intercambio comercial con otros países”, agregó Crucella.
A esta cuestión se le agrega para el analista “el temor a los costos que ocasiona la doble indemnización si se llega a un despido”, ya que lo que caracteriza al empleo temporario es la ausencia de costos laborales por desvinculación del asalariado.
La industria manufacturera es la que incorporó el 42 por ciento del total de nuevos empleados contratados temporariamente en lo que va del año en Santa Fe. “Respecto de los perfiles y posiciones la demanda es muy variada y depende mucho de la industria, la estructura de cada empresa, y los requerimientos del momento”, indicó Stagno, de Faeet. “A modo de ejemplo se pueden citar desde operarios industriales y técnicos, hasta profesionales para áreas operativas, financieras, compras y marketing, e incluso personal administrativo y vendedores” agregó.
Crucella, por su lado, cree que resulta alentador que las incorporaciones se den en este sector mayoritariamente ya que es “el que mayor probabilidad de retener esa mano de obra” tiene. “Se trata de un sector que requiere mano de obra especializada y no puede sustituir personal tan fácilmente”, analizó.
Aquí nomás, una muestra de la actitud del sector industrial para tener más producción
La apertura de un segundo turno de producción en la planta de la automotriz General Motors ubicada en la vecina localidad de Alvear, que fue celebrado por el propio presidente Néstor Kirchner la semana pasada, es un claro ejemplo de la actitud del sector industrial frente a la reactivación. El aumento de productividad al que se arriesga la automotriz, y que está sostenido sobre todo en el funcionamiento de la planta como base de exportación, se traduce en la creación de 320 nuevos puestos de trabajo, todos temporarios.
El plazo de finalización de su tarea con el cual se incorporó a estos 320 nuevos trabajadores a la planta industrial es diciembre del 2004, es decir que se les garantiza nada más que seis meses de trabajo. Seguramente, las cifras que midan la incorporación anual de personal temporario en la provincia se verán engordadas por los nuevos trabajadores de General Motors.
En este caso, como analiza Carlos Crucella, economista de la UNR, “es claro que además de la política económica nacional a la empresa le preocupa la política sectorial, puntualmente, cómo se resuelva al unificación de mercados con Brasil”, advierte.
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