EN LOS BARRIOS CON ALARMAS COMUNITARIAS EL DELITO DISMINUYÓ A CERO
Funcionarios de la secretaría de seguridad pública estimaron que a partir de la instalación del Programa de Alarmas Comunitarias, los tres barrios que poseen estos dispositivos bajaron su delito a cero. Loyola Norte, Judicial, y un sector de la ciudad de Santo Tomé son los lugares que están protegidos con este sistema del cual, los principales protagonistas son los vecinos.
Las alarmas comunitarias nacieron en Argentina como fruto de una iniciativa llevada adelante por vecinos de la ciudad de Río IV en la provincia de Córdoba. Con motivo de los buenos resultados que obtuvieron los vecindarios mediterraneos en esta cuestión, algunos santafesinos decidieron adoptarlo como medida de seguridad.
“Es un elemento disuasivo y sobre todo preventivo, es una suma de elementos lo que hace que el sistema funcione, la alarma en sí, la organización de los vecinos, la cadena telefónica, los carteles, la buena relación que se va tejiendo con la policía del lugar”, sostuvo Mauricio Gregoretti, perteneciente a la oficina de la Junta de Seguridad Barrial.
En este sentido se avisó que desde la Secretaría de Seguridad Pública no se venden ni se instalan las alarmas, “sino que el propio vecino adopta el sistema”. Sin embargo, anunciaron que el costo del kit de elementos, que consta de una bocina, el cableado y el pulsador, ronda entre $35 y $50.
El funcionamiento del sistema es tan sencillo como efectivo. Ante la sospecha o el hecho en sí de un robo a una casa por ejemplo, uno de los vecinos acciona su alarma y comienza la cadena telefónica (previamente confeccionada). El ruido generado tras accionarse una cantidad de alarmas al unísono, hace que el delincuente desista de su actitud.
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