EN MEDIO DE FUERTES CRÍTICAS, ITALIA ASUMIÓ LA PRESIDENCIA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los principales diarios europeos pusieron en cuestión la capacidad del jefe de gobierno italiano y ex magnate de las comunicaciones para dirigir este momento delicado de la historia de Europa, que está formando nuevas instituciones y ampliando el número de países que la conforman.
Sobre la imagen de Berlusconi pesan los problemas internos, principalmente el halo de impunidad que lo rodea, y su condición de beneficiado por la nueva ley de inmunidad que protege a los cinco cargos de mayor jerarquía de Italia y que lo libra, al menos por ahora, del contencioso por el que está acusado de sobornar jueces mientras era sólo un empresario.
Sin embargo, los líderes de la coalición opositora El Olivo consideran que la presidencia de la UE implica la imagen de toda Italia y no sólo la del Ejecutivo. Por lo tanto, ofrecieron una tregua interna, un pacto de no beligerancia.
En el frente interno, Berlusconi debe también arbitrar entre sus aliados de gobierno, como la controvertida xenófoba Liga Norte y los ex fascistas de Alianza Nacional, que multiplican sus críticas y amenazan con una crisis de gobierno y elecciones anticipadas al término de la presidencia europea.
Por su parte, el primer ministro griego, Costas Simitris, quien se despidió hoy ante el Parlamento Europeo de la presidencia de la UE, aconsejó a su sucesor que debe negociar con todos el texto de la futura Constitución Europea.
“Hoy es el turno de Italia de presidir la UE durante un semestre crucial para el futuro de Europa”, dijo a su turno el presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi.
Belusconi, quien mañana presentará en Estrasburgo, Francia, su ambicioso programa de trabajo, deberá manejar con cintura diplomática temas como la Conferencia que a mediados de octubre prevé adoptar la Constitución Europea, preparada por el ex presidente francés Valery Giscard d’Estaing.
Cuestiones decisivas, como la elección de un presidente permanente de la UE o la necesidad de introducir una mención específica a los valores cristianos, como solicitó en varias ocasiones por el Papa Juan Pablo II, aún no fueron definidas en el borrador de la Constitución.
Por otro lado, el controvertido Berlusconi deberá trabajar para aliviar las tensiones surgidas con Estados Unidos, principal aliado de la UE, después de las divisiones registradas por la guerra contra Irak y la Corte Penal Internacional.
Muchos ven a Berlusconi como uno de los pro cónsules del presidente estadounidense, George Bush, en Europa, y temen que el primer ministro italiano sea más leal a él que a sus aliados de la gran Europa, que en poco tiempo sumara 25 países.
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