EN MEDIO DE HECHOS DE VIOLENCIA, COMENZARON LOS COMICIOS EN IRAK
En medio de esporádicos hechos de violencia en distintas ciudades que dejaron por lo menos un muerto y varios heridos, los iraquíes celebran hoy comicios legislativos para elegir a los 275 miembros del Parlamento del que surgirá el futuro primer ministro.
La votación abrió por la mañana bajo la amenaza de una violencia extrema que por el momento no se concretó. El brazo de de la red terrorista Al Qaeda en Irak, liderado por Abu Mussab al-Zarqawi, dijo que estas elecciones “son una blasfemia” y prometió una “tormenta de bombas” para terminar con “los falsos profetas” (Edición impresa).
Entre otros hechos violentos aislados, en Mossul, un hombre lanzó desde una bicicleta una granada hacia una escuela que funcionaba como centro de votación causando la muerte de un guardia y heridas a dos policías; en Bagdad cayeron explosivos en distintos barrios provocando lesiones a por lo menos tres personas y en Tikrit un ataque con mortero cayó en una escuela sin dejar víctimas.
Los comicios se llevan a cabo en medio de un impresionante dispositivo de seguridad que incluye a todas las fuerzas del país. La Fuerza Multinacional está lista para intervenir y las fronteras terrestres y los aeropuertos están cerrados.
En las elecciones se enfrentan básicamente tres coaliciones. La primera y más poderosa es la Alianza Iraquí Unida o la “lista de los ayatolas” que tiene a Abdelaziz al Hakim como su principal figura y al joven clérigo Muqtadá al Sáder como su rival en la interna. Ambos cuentan con poderosas milicias armadas. La segunda, la Lista Nacional Iraquí, es la favorita de Estados Unidos y está encabezada por el ex premier y ex agente de la CIA Ayad Alawi. La tercera es la Alianza Nacional Iraquí que lleva primero en las boletas a Ahmed Chalabi, un hombre que fue el favorito del Pentágono hasta que cayó en desgracia por haber sido uno de los principales promotores de la idea de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva.
Fuera de estas tres grandes listas quedan los kurdos cuyos dos grandes partidos forman una alianza desde la invasión que les permitió mantener su territorio autónomo del norte bastante al margen de la violencia del resto del país y crear una cierta prosperidad económica.
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