EN MUCHAS ESCUELAS NO HAY FORMA DE COMBATIR INCENDIOS
La idea era hacer una compra urgente de modo de empezar el ciclo lectivo con matafuegos en todas las escuelas de la provincia. Incluso, el apuro justificó el pago de precios más altos de los que se consiguen en el mercado minorista. Pero a dos semanas de terminar el primer semestre de clases, recién por estos días se está repartiendo el grueso de los más de 3.100 extintores adquiridos. Según el Ministerio de Educación, no hay retrasos y el 94 por ciento de los edificios escolares ya tiene su matafuego mientras que Amsafé asegura que sólo en el departamento Rosario el 60 por ciento de los establecimientos aún no tiene chances de combatir un principio de incendio.
Unos días antes de que se inicie el ciclo lectivo desde la Subsecretaría de Coordinación Técnica y Administrativa de la cartera educativa se informó que “los 110,90 pesos que el Ministerio pagó por cada matafuego es un precio más que razonable ya que la empresa que los proveyó además tiene que distribuirlos, desde Pozo Borrado, en el norte, hasta Rufino”.
Sin embargo, hasta anteayer, en Pozo Borrado, en el extremo norte de la provincia, el edificio donde funcionan la escuela 6123 Efraín Angelloni y la de enseñanza media 405 no tenía matafuegos ni llegó notificación alguna de que se vayan a recibir. Diariamente concurren a ese establecimiento 390 alumnos más el personal docente y no docente.
En Rufino, en el extremo sur de la provincia, la escuela especial 2048 recibió la semana pasada el primer matafuego en su historia, según la consulta hecha por este diario. Y en el que quizás sea el establecimiento educativo más tradicional de esa ciudad, el Colegio Superior 50, tienen los extinguidores que compró la cooperadora.
El delegado seccional de Amsafé en el departamento General López, Alberto Maurino, confirmó que la semana pasada se repartieron los esperados matafuegos en las más de doscientas escuelas del departamento. Lo mismo ocurrió en el departamento Castellanos.
En el departamento Rosario, según el relevamiento que a principios de junio presentó el sindicato docente, un 60 por ciento de las escuelas no contaba con este elemento. El Ciudadano consultó esta semana a algunas de esas escuelas y en todas corroboró que la situación aún no se revirtió.
– Escuela 1078 (Grandoli y Gutiérrez): no tienen matafuegos.
– Escuela 146 (Ameghino 1071): no tienen extintores, pero fueron citados para una charla que es parte del Plan de Contingencia del Ministerio de Educación.
– Escuela 1322 República de Siria (República Árabe Siria al 2300): Tienen un matafuego (chico como el de los autos) comprado por la escuela años atrás. Este año recibieron folletería con instrucciones ante emergencias. El edificio tiene dos plantas.
– Escuela 2050 (Montevideo al 6500): No tiene extintores. Litoral Gas detectó una fuga y por eso clausuró la mayor parte de la red interna de la escuela que hoy sólo puede abastecer a una cocina y un calefón. El resto de la escuela no puede calefaccionarse y tampoco puede funcionar el taller de adolescentes donde éstos aprenden cocina. La obra, para la que todavía no apareció el dinero, cuesta 3 mil pesos. Además es una escuela especial pero no hay rampas para discapacitados.
– Jardines de infantes de barrio Las Flores 80, 262 y 137: elevaron planillas al ministerio pidiendo matafuegos. Sus autoridades adjuntaron, como les pidieron, dos presupuestos de diferentes comercios de la ciudad, pero ninguno de estos establecimientos tiene todavía ese elemento de seguridad.
La mirada desde el Ministerio de Educación es diferente. Cristian Kuverlin, subsecretario de Coordinación Técnica y Administrativa, descartó que haya un atraso por parte de la empresa proveedora. “Puede haber localidades y escuelas que todavía no cuenten con el matafuego pero están próximas a recibirlo. Tenemos hecha la entrega en el 94 por ciento de los establecimientos. No hubo dificultades con la empresa proveedora, es simplemente el tiempo que lleva el plan de contingencia”, justificó.
Según el funcionario la Subsecretaría de Educación elaboró un plan de contingencia que no implica sólo la entrega de un matafuegos sino enseñar a usarlo, un plan de evacuación del edificio y salidas de emergencia.
UNA DECISIÓN POCO AFORTUNADA
La decisión de hacer una compra centralizada de matafuegos en el apuro pos–Cromañón no resultó del todo conveniente. Más fácil hubiera sido que, siguiendo normas vigentes, se ordenara a cada directora solicitar en su ciudad o pueblo dos presupuestos diferentes de extintores y adquirir el más económico con fondos enviados por el Ministerio de Educación. De esa manera, se hubiera ahorrado mucho dinero (el Ministerio los pagó 110,90 pesos y en cualquier local se adquirían al minoreo con precios de entre 70 y 90 pesos) y hubieran estado disponibles en las escuelas el primer día de clases.
Compra apurada y cara debido al efecto Cromañón
La provisión de matafuegos en las más de 3.100 escuelas de la provincia es una consecuencia directa del efecto que a principios de año generó el incendio del boliche Cromañón, en Buenos Aires.
En febrero, el Ministerio de Educación salió a las apuradas, como el resto del país, a comprar matafuegos. El decreto número 300 autorizó la adquisición a la firma Raúl Omar Parpal SRL de 3.130 extintores triple clase ABC de cinco kilogramos. La adjudicación de la compra fue por 379.872 pesos como resultado de adquirir uno para cada edificio escolar a 110,90 pesos más la chapa baliza identificatoria a 10,50 pesos.
Quejas en la Legislatura
La compra tuvo repercusiones en la Legislatura provincial donde los diputados del ARI presentaron un pedido de informes. Querían saber por qué se pagaron 110,90 pesos por cada unidad cuando a precio minorista en cualquier mostrador se adquiere el mismo tipo de extintor a 73,90 y las chapas a 6,50 pesos.
En ese momento, Kuverlin defendió el concurso de precios explicando que “el artículo 108º de la ley de contabilidad permite las contrataciones directas en los casos de necesidad y urgencia. En este caso la compra surge como consecuencia de que hay necesidad imperiosa de iniciar el ciclo lectivo con matafuegos”, esgrimió. La razón por la que se pagaron precios mayoristas más altos que el minorista, según los funcionarios, fue que no sólo había que proveer los extintores sino también entregarlos en las escuelas.
Carencia por alta demanda
El otro detalle es que tras el incendio en Cromañón, se produjo una altísima demanda que generó en el país un déficit del polvo que llevan los extintores, que es importado. Lo mismo ocurrió con los manómetros.
Por esos días, según se explicó, era más fácil adquirir un matafuego que 300, además de que la alta demanda disparó los precios no sólo de los extintores sino de todo lo referido a seguridad.
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