EN PLENA CAMPAÑA, LA ECONOMÍA LE JUGÓ UNA MALA PASADA A LULA
La marcha de la economía, uno de los principales aliados hasta el momento del presidente Luiz Inacio Lula da Silva para lograr su reelección, le jugó hoy una mala pasada.
El Producto Interno Bruto (PBI) de Brasil registró en el segundo trimestre de este año un aumento de 0,5 por ciento respecto al trimestre anterior, el peor resultado desde mediados del año anterior, y del 1,2% respecto al mismo periodo de 2005, según informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
El dato, que fue recibido con amargura por la industria y el sector financiero, contrasta con con las últimas previsiones del gobierno de Lula de alcanzar un crecimiento de 4% este año. En los primeros seis meses del año, el PIB brasileño acumula crecimiento del 2,2%.
En adición a esto, la inversión se contrajo un 2,2% respecto del primer trimestre.
Pesimismo. Aunque ya se esperaba una cifra baja para el PIB de este segundo trimestre, el mercado había especulado con una cifra algo mayor. “Es un crecimiento bastante modesto, ridículo y por debajo de lo que Brasil necesita”, dijo el presidente de la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaff, en entrevista con la televisora Globo.
La Confederación Nacional de la Industria (CNI) anunció que con este resultado revisará a la baja su previsión de crecimiento para este año, que era de 3,7% y que ahora estima entre 2,5 y un máximo de 3%. “Trabajamos con un escenario menos favorable, el crecimiento será menor”, afirmó la CNI en nota oficial.
Más allá de los reajustes privados, Lula defendió el desempeño de la economía. “Otros países pueden estar creciendo más que Brasil. Pero ninguno tiene una coyuntura de datos tan positivos como los de la macroeconomía brasileña”, dijo el mandatario.
Su gobierno mantendrá sus estimaciones iniciales, según afirmó el ministro de la Presidencia, Luiz Dulci. El ministro de Planificación, Paulo Bernardo, reconoció sin embargo que el resultado del segundo trimestre no fue muy alentador: “No podemos decir que el resultado del PBI sea bueno, está por debajo de lo que a todos nos gustaría”, dijo en rueda de prensa, aunque insistió en que el gobierno ha sentado las bases económicas para un crecimiento mayor en años venideros.
“Tenemos que pensar que Brasil llegó a un punto en el que tenemos las condiciones para tener un crecimiento mayor de manera sustentada”, completó.
Economía en campaña. Tras conocerse los datos,los opositores brasileños intensificaron sus ataques contra Lula, a quien culparon de la corrupción existente en el país y de una desaceleración de la economía.
“Es el resultado de la incompetencia del presidente Lula y de su equipo”, dijo el senador Jorge Bornhausen, titular del derechista Partido del Frente Liberal (PFL), pilar de la alianza opositora que encabeza el candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin.
Desde la izquierda, la candidata a la presidencia por el Partido Socialista y Libertad (PSOL), la senadora Heloísa Helena, también recurrió a los datos económicos para atacar a Lula. “Infelizmente es un crecimiento despreciable, el retrato de la elección de política económica hecha por el gobierno”, dijo en un acto electoral en la periferia de San Paulo.
Alckmin, a quien los sondeos de intención de voto le adjudican alrededor de un 20 por ciento, 30 puntos porcentuales por debajo de Lula, aludió a los escándalos por corrupción para buscar disminuir la ventaja del presidente en la carrera electoral, apoyada principalmente en el respaldo de los pobres.
“En los últimos años, varios ministros y altos funcionarios del gobierno fueron acusados por corrupción”, dijo una mujer en el espacio televisivo de propaganda electoral de Alckmin.
“¿Será que eso es normal? ¿Tantos ministros de Lula denunciados por corrupción? ¿Y Lula no sabía nada? Lula no merece su voto”, agregó.
Alckmin criticó la política económica del mandatario. “Lo que estamos viendo es que en el proyecto de Lula no hay crecimiento”, dijo.
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