EN RAFAELA HABRÁ QUE PATENTAR A PERROS Y GATOS
El Concejo Municipal de nuestra ciudad aprobó anoche por unanimidad la ordenanza que regula la tenencia y circulación de animales domésticos en la ciudad, o sea lo atinente a perros y gatos.
La nueva norma mantiene un nivel importante de coherencia, sentido común y hasta de sensibilidad social y animal, estableciendo pautas de prevención en todos los aspectos, pudiéndosela definir desde el punto de vista legislativo como una medida de primer nivel.
Claro que hay un aspecto que queda abierto a la polémica ya que la instrumentación del nuevo sistema implicará la creación de un registro donde los propietarios deberán concurrir con su gato o su perro para registrarlo y obtener así el debido patentamiento identificatorio.
Este trámite -cuya instrumentación deberá ser encausada por el Ejecutivo- establece que la patente de cada animal tendrá un costo de seis unidades de cuenta municipales (UCM), la cual tiene un costo individual de un peso, con lo que cada animal tendrá un costo de seis pesos. Aquí es donde se genera el planteo ya que, más allá de los recursos con que cada propietario cuenta, habrá que ver cómo impacta en la ciudadanía contribuyente (bastante castigada por todos lados en estos tiempos) el hecho de tener que concurrir a realizar un trámite y, además, pagar por algo que hasta ahora nunca se hizo.
Por otra parte, se deja en claro en la norma que las multas para aquellos que no cumplan serán también importantes.
Aspectos puntuales
Básicamente la nueva ordenanza establece en su artículo 1° que “queda prohibido dejar animales sueltos en la ciudad, caminos públicos y lugares abiertos. Los perros no podrán permanecer en esas condiciones salvo en las zonas que establezca el municipio para su esparcimiento.
En los parques públicos y lugares de juego infantil está prohibida su estadía a cualquier hora”.
Dejándose en claro que los animales sorprendidos en esa situación no serán sacrificados sino alojados en un lugar especialmente adecuado (con cargo de mantenimiento al propietario), el artículo 3° crea el “registro Municipal de Animales, donde constarán archivadas las características particulares de cada uno. Para censarlos se deberán aportar los siguientes datos: clase de animal (doméstico, silvestre de explotación), según especifique la Dirección de sanidad animal, especie, raza y año de nacimiento, domicilio de residencia habitual, nombre completo del propietario y poseedor (deberá ser mayor de 18 años) y antecedentes agresivos y/u otros del animal si los tuviere”.
Más adelante, el art. 8 expresa “prohíbese en la jurisdicción de este municipio la tenencia y circulación de perros y gatos y otros animales cuyos dueños no los hayan patentado, vacunado e identificado con una chapa metálica que tendrá impreso un número bajo relieve otorgado por la Subsecretaría de Salud Pública…”.
También se menciona que para obtener la patente municipal hay que presentar el certificado de vacunación antirrábica, y que la misma -o sea la patente- deberá renovarse anualmente.
Ingresando en el terreno de las infracciones, las mismas se consideran como leves (la sola posesión de animales domésticos de compañía no censados o no identificados lo es), graves y muy graves.
Por último, hay un artículo donde se menciona a los perros considerados potencialmente peligrosos donde se incluyen a los que han tenido antecedentes de agresividad a los adiestrados para el ataque y la defensa y los que pertenecen a las siguientes razas: bullmastiff, doberman, dogo argentino, dogo de Burdeos, fila brasileño, mastín napolitano, piut bull, presa canario, rotweiler, satffordshire y tosa japonés o a sus cruzas.
Como corolario de toda esta historia, y por lo que puede acarrear en el contexto social, sería más que interesante que desde el poder municipal se realice una intensa campaña de difusión y esclarecimiento de la nueva norma ya que la misma contiene medidas de avanzada e inéditas para la ciudad y en beneficio de la salud de todos, pero en su contexto político deja mucho margen para la crítica, todo lo cual, si bien no invalida en lo más mínimo lo anterior, permite acceder a algunas cosas poco claras.
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