EN RAFAELA HAY MÁS DE UN ACCIDENTE POR DÍA
Se dice que el tránsito de la ciudad es “caótico”, que los rafaelinos manejan deficiente e imprudentemente, que cada vez hay más accidentes de tránsito, que cómo puede ser que mueran cada vez más personas en las calles. ¿Todo esto es cierto? Según los registros existentes en Control Público, no.
Los datos, surgidos de los relevamientos policiales y de los propios inspectores municipales, y que vienen siendo almacenados de una mejor manera en la dependencia municipal -mediante base de datos-, revelan que el año pasado se produjeron 7 muertes por accidentes de tránsito en el interior de la ciudad, y otros 3 en las rutas que la cruzan -34 y 70-. El número de decesos es inferior a la de años anteriores: en el 2001, por caso, la cantidad de muertes a causa de accidentes ascendió a 15.
Además, y siempre de acuerdo a datos provistos por técnicos de Control Público, se producen, promedio, 1,33 accidente por día, en tanto que cada colisión involucra, también en promedio, a 3,18 personas. Un cálculo posterior arroja 39,9 accidentes por mes, para un total de 478,8 accidentes promedio por año.
Por otra parte, del total de personas involucradas en accidentes, el 54% no presenta lesiones, el 41% presenta lesiones leves, un 4% lesiones graves, en tanto que el 1% restante corresponde a decesos. En cuanto a esto último, un técnico de Control Público confirmó que desde el pasado octubre no hubo accidentes fatales. “Antes por mes siempre se producía al menos una muerte por accidentes de tránsito”, indicó.
Diferencias
Si bien en ciudades como Santa Fe y Rosario, los choques más frecuentes son del tipo vehículo – peatón, en nuestra ciudad la situación es diferente. “Nosotros tenemos registrados 47.100 vehículos, y de ese total el 40% son autos, un 35% motos, y el resto lo constituyen camiones, colectivos y utilitarios. En el 60% de los accidentes está involucrada una moto, generalmente en un choque moto – auto, en tanto que los camiones están involucrados en un 8,5% de los accidentes”, comentaron funcionarios municipales.
Esta gran cantidad de vehículos genera, a su vez, un intenso movimiento, fundamentalmente en algunas arterias críticas. Por estas características, entre muchas otras, los técnicos creen que los accidentes podrían ser muchos más. “En los bulevares circulan unos 8.000 vehículos por día, y en calle Perú unos 5.500 diarios. Esto, sumado a la cantidad de vehículos que hay -se calcula que por cada rafaelino habilitado para manejar hay 1,2 vehículo-, a la diversidad de vehículos -las estimaciones hablan de unas 60.000 bicicletas-, y al hecho de que la gente cuando tiene que hacer 5 cuadras utiliza el auto, nos lleva a pensar, desde el punto de vista técnico, que la cantidad de accidentes es baja”, concluyeron desde el organismo con sede en Bv. Yrigoyen, agregando que los accidentes disminuyeron un 18% en los últimos 3 años.
No hace falta ser demasiado observador para notar que la baja en la cifra de accidentes no responde a una mejora en la educación vial del ciudadano rafaelino. En el corto plazo la evolución tendría que ver con otras acciones. La gente de Control Público cree que la merma en el número de accidentes tiene que ver parcialmente con el control.
No obstante, la visión de la gente es que el tránsito en la ciudad es “caótico”. Incluso esa es la palabra utilizada por los técnicos cuando se los consulta acerca de cómo creen que la sociedad califica al tránsito. Pero la visión técnica es diferente, el tránsito rafaelino está “dentro de los parámetros normales de lo que es la ciudad, de lo que es la infraestructura vial, de lo que es el parque automotor, en fin, de lo que es Rafaela en todos sus aspectos. El tránsito está medianamente controlado”, manifestaron los técnicos municipales.
Los crecimientos
Cualquier persona que haya pasado los últimos 10 años de su vida en la ciudad, reconoce sin ningún tipo de dudas que Rafaela ha experimentado un crecimiento demográfico y urbanístico impresionante. Sin embargo, esta expansión quizás no haya sido acompañada, desde lo político, con una correcta planificación. Desde Control Público entienden que, si bien es cierto que los controles impactaron favorablemente en los índices de accidentología, es un hecho que esos índices van a volver a bajar ante la realización de obras de infraestructura. Pero para eso primero hay que tener índices accidentológicos, como para poder adoptar luego medidas que sean de fondo.
“No se puede colocar un reductor de velocidad en cada lugar donde los vecinos lo pidan. Muchas veces la medida de fondo pasa por otro lado”, explicaron. Según indicaron, la política actual tiene que ver con trabajar a partir de los estudios y de los indicadores de resultados, para adoptar medidas que terminen siendo definitivas, y no meramente coyunturales. “La ciudad explotó demográficamente en un momento, y no estaba preparada para soportar el tránsito que hoy tiene. Pero eso no significa que no se hayan ido tomando medidas. Las obras de refuncionalización de la ruta 34 y la pavimentación de Bv. Lehmann tienen que ver con acompañar el crecimiento demográfico con el crecimiento estructural”, concluyeron.
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