EN ROSARIO, CASI SE QUEDARON SIN HIELO
Los calores no dan respiro y los rosarinos, rápidos de reflejos, reaccionaron y colmaron cada rincón donde el agua permitió refrescar la piel sudada por el sol fuerte y sofocante en otra jornada sufrida. Las playas, piletas, camping y clubes no dieron abasto y los mostradores de los bufés de los lugares de esparcimiento fueron el centro de atención ya que no pararon un minuto de vender todo tipo de bebidas. Ante semejante demanda, el hielo no alcanzó y las empresas rosarinas del rubro acabaron agotando todo su stock, “algo que no ocurría hace por lo menos diez años”, dijeron varios fabricantes consultados.
No obstante, las empresas dejaron en claro que no hay desabastecimiento de hielo en la ciudad, sino que se está trabajando al límite de las posibilidades de producción; esto es, el hielo se fabrica y se vende, sin más trámites.
Y si hay una manera de mitigar la ola de calor, es tomando una bebida fría. Por eso, en estos días, no hay reserva de hielo en todo Rosario. Los fabricantes, que antes de las fiestas de Navidad y Año Nuevo contaban con varias toneladas en sus cámaras, ahora trabajan al día. Los pedidos para bares, restaurantes, bufés y estaciones de servicio se duplicaron, y el fenómeno de la temperatura no da tregua para recuperar la producción.
“Este es un fenómeno que no ocurría hace casi 10 años. Es totalmente anormal y se intensifica por el clima. Y no hay resquicio para producir rolitos de reserva. Me atrevería a decir que todos los fabricantes de la ciudad estamos en las mismas condiciones”, explicó Antonio Luna, titular de la firma Hielo Príncipe.
Para el comerciante, el accidente ocurrido en la Usina Sorrento el 30 de diciembre fue determinante para llegar a esta situación extrema. “Veníamos tambaleando con el calor y las fiestas de fin de año, y luego del extenso corte de energía, no pudimos fabricar y quedamos sin reserva. Las ventas se duplicaron y por estos días estamos al límite de nuestras posibilidades de abastecimiento”, abundó Antonio.
Es más, para poder conformar a sus clientes, varias firmas decidieron parar un día la comercialización para elaborar y mantener la rentabilidad.
Para confirmar la visión de su colega, y ratificar la situación, desde Hielo Laprida agregaron que están trabajando “al límite las 24 horas. Las chatas sale con cerca de 1.500 kilos de hielo para repartir y vuelven a cargar constantemente, la demanda no cesa y hace 15 días que estamos a full día y noche”.
El fenómeno de la falta de almacenamiento de hielo en las fábricas rosarinas quedó al desnudo con los números que ofrecieron las fuentes consultadas. Desde Hielo Príncipe manifestaron que el stock normal de la fábrica es de 15 mil bolsas de 14 kilos, es decir unos 210 mil kilos, pero esta cifra se hizo agua en pocos días. Hoy por hoy, en la misma compañía, confirmaron que carecen de la reserva mencionada y que venden lo que fabrican en el momento.
Por su parte, un vocero de la firma Hielos Laprida dijo que “están al límite” en las ventas. La cuenta no es tan desigual a la anterior.
La empresa de Laprida al 5.900 tiene una cámara de frío con una capacidad de reserva de 40 mil kilos y ayer por la tarde no tenían stock.
La emergencia hasta hizo que las técnicas de fabricación de hielo hayan sido puestas en tela de juicio: la modalidad por estos tiempos es hacer rolitos, porque es más fácil de comercializar, en desmedro de las barras. Así y todo, este último producto volvió al mostrador gracias al empuje de los clientes: es más barato y, por su tamaño, tarda muchísimo más en derretirse.
Los comerciantes comentaron además que la barra de hielo es más compañera, se puede moler y es requerida para el enfriamiento de choperas, pero por sobre todo por pescaderías. También seduce el precio en relación a su rendimiento, ya que, la barra, con un peso de 22 kilos, cuesta siete pesos, al igual que la bolsa de rolitos, que sólo tiene 14 kilos.
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